La agroexportadora Bunge decidió discontinuar la producción industrial de amoníaco y tiosulfato de amonio en su planta de Campana.
La medida alcanza a 110 empleados de Campana, que serán desvinculados, y pone fin a la fabricación local de dos insumos usados en la actividad agropecuaria.
Fuentes con conocimiento de la decisión explicaron a Infobae que Bunge llegó a esta determinación “después de un proceso de análisis y de evaluar distintas alternativas operativas y comerciales”.
Entre los motivos citados figuran las limitaciones de infraestructura y tecnología de una planta de Campana con más de 50 años de operación, además de los cambios en las condiciones del mercado y en el abastecimiento de insumos.
La decisión se limita exclusivamente a la producción industrial de amoníaco y tiosulfato de amonio en el establecimiento de Campana.
En esa operación, la ACA participa de manera asociativa por un equivalente al 17,5% del total producido.
Uno de los puntos centrales de la decisión es su impacto laboral en Bunge. La planta cuenta con 110 empleados y la empresa reconoció que la medida tendrá consecuencias para los trabajadores y sus familias.
Pese al cese de esta actividad industrial, las mismas fuentes comentaron a Infobae que Bunge mantendrá su compromiso con el país y continuará invirtiendo en infraestructura y activos productivos vinculados con la transformación de materias primas agrícolas.
Bunge es uno de los principales actores globales del negocio agroindustrial, con actividades que incluyen el origen, almacenamiento y distribución de granos, además del procesamiento y la refinación de oleaginosas. Su operación internacional abarca más de 50 países.
En la Argentina, Bunge ocupa una posición destacada dentro del negocio agroexportador. Según datos de la bolsa de comercio, durante el primer semestre de 2026 registró 11,6 millones de toneladas en declaraciones de ventas al exterior, el mayor volumen para una empresa en ese período en al menos cinco años.
Con esos registros, la compañía encabezó el ranking de agroexportadores, por delante de Cargill y Cofco, y concentró alrededor del 22% del total declarado por el sector. Su posición se fortaleció tras la integración con Viterra.
En cuanto a la actividad que ahora decidió discontinuar, la producción de tiosulfato de amonio en Campana comenzó en octubre de 2004. Este producto se utiliza en la elaboración de fertilizantes líquidos que aportan nitrógeno y azufre, nutrientes esenciales para distintos cultivos.
El mercado de fertilizantes está estrechamente vinculado con las decisiones de inversión de los productores agropecuarios, que evalúan el costo de estos insumos en relación con los precios de los granos y las necesidades de cada campaña agrícola.
La demanda de fertilizantes en la Argentina está vinculada principalmente con la producción de cereales y oleaginosas. El maíz y el trigo se encuentran entre los cultivos que requieren mayores aportes de nitrógeno, mientras que otros productos, como la soja y el girasol, también utilizan distintas fuentes de nutrientes para complementar las necesidades de los suelos.
Bunge tiene más de 140 años de presencia en la Argentina, donde emplea a unos 4.500 trabajadores y cuenta con alrededor de 60 instalaciones. Sus actividades abarcan la comercialización de granos, la molienda de soja y girasol, la producción de aceites vegetales y la distribución de fertilizantes.
A escala global, la compañía reúne aproximadamente 34.000 empleados y más de 500 instalaciones.
Con información de Infobae y fuentes con conocimiento de la decisión.

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