La Ciudad de Buenos Aires hará historia en febrero de 2027 al convertirse en la primera ciudad de América Latina en albergar el Festival Lumière, uno de los eventos cinematográficos más prestigiosos del mundo dedicado al patrimonio fílmico. El anuncio se concretó tras la firma de un acuerdo entre Thierry Frémaux, director del Institut Lumière, y Gabriela Ricardes, ministra de Cultura de la Ciudad.
El Festival Lumière, creado en Lyon en 2009, se distingue por su misión de rescatar, restaurar y proyectar en pantalla grande obras del pasado cinematográfico. Desde joyas del cine mudo acompañadas por música en vivo hasta retrospectivas completas de grandes directores, el festival no premia películas específicas sino que otorga su galardón principal a personalidades internacionales por su contribución a la historia del cine.
"Nos llena de orgullo anunciar que en 2027 Buenos Aires será sede del prestigioso Festival Lumière, uno de los eventos más importantes del mundo dedicados al cine y su patrimonio", declaró Jorge Macri, jefe de Gobierno porteño. El mandatario destacó que la alianza con Frémaux consolida a la Ciudad como una capital cultural de relevancia internacional.
La elección de Buenos Aires no es casual. La ciudad tiene una conexión histórica profunda con el séptimo arte que se remonta a 1896, cuando se convirtió en la primera ciudad de América Latina en celebrar una proyección pública, apenas seis meses después de la histórica presentación en París. "Buenos Aires no es cualquier ciudad para recibir un festival como el Lumière, es la ciudad donde se inventó una forma de mirar, de contar historias, de usar la cámara como un instrumento de verdad", subrayó Ricardes.
El Museo del Cine Pablo Ducrós Hicken jugó un papel clave en esta designación. La institución porteña es reconocida internacionalmente por su labor en restauración y conservación del patrimonio audiovisual. Su momento de mayor proyección global llegó en 2008 con el hallazgo de una copia casi completa de "Metrópolis", el clásico de Fritz Lang perdido desde 1927.
"El cine argentino importa mucho a nivel mundial", manifestó Frémaux durante una visita reciente a la ciudad, cuando expresó su interés en profundizar vínculos con el sector audiovisual argentino. La llegada del festival refuerza el lazo entre Lyon, cuna del cinematógrafo, y Buenos Aires, donde el Institut Lumière encuentra un colaborador estratégico para impulsar la conservación del acervo fílmico.
Para la gestión de Jorge Macri, este logro representa un hito en su política cultural y una validación de la inversión en cultura como motor de desarrollo. La Ciudad se suma así al selecto grupo de urbes anfitrionas del Festival Lumière, posicionándose en el circuito global de grandes festivales cinematográficos y facilitando el acceso del público porteño a una programación de altísimo prestigio internacional.

Comentarios