La cancillería brasileña convocó el jueves a la encargada de negocios argentina en Brasilia para dar explicaciones por la salida de Flávio Bolsonaro hacia Estados Unidos, según una fuente diplomática brasileña citada por la AFP.
El episodio agrava la crisis diplomática entre el gobierno de Javier Milei y el presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, una tensión que se arrastra desde hace meses y que volvió a escalar tras las elecciones.
Flávio Bolsonaro, excandidato presidencial conservador, no reconoció su derrota en el balotaje del domingo y denunció un fraude electoral, pese a que los resultados fueron aceptados por la corte electoral y por sus propias filas.
La fuga ocurrió la madrugada del miércoles: el dirigente salió de Argentina con su familia en un jet privado hacia Estados Unidos, con una escala en Ecuador, aunque sus pasaportes brasileños estaban cancelados por una investigación sobre lavado de dinero.
Tras aterrizar en Florida, Flávio Bolsonaro se declaró el líder de Brasil y afirmó que va a liderar a la oposición desde Estados Unidos, una declaración que endureció el reclamo de Brasilia.
El encuentro fue entre João Marcelo Galvão de Queiroz, director del Departamento de América del Sur de la cancillería brasileña, y Emilia Cortés, encargada de negocios argentina. Según la fuente, fue un procedimiento habitual y no se reveló el contenido de la conversación.
El fondo del conflicto es político: a diferencia de la mayoría de los países, Argentina y Estados Unidos no reconocieron la victoria de Lula en las elecciones del domingo, lo que complica aún más el escenario regional.
La relación entre Brasilia y Buenos Aires ya estaba tensada desde agosto, cuando Brasil rebajó su representación diplomática en Argentina al nivel de encargado de negocios, tras insultos de Milei a Lula. Ahora, la huida de Flávio Bolsonaro añade un nuevo capítulo a ese deterioro.
La información fue confirmada el viernes por una fuente diplomática brasileña a la AFP. El dato central es que la cancillería de Brasil pidió explicaciones a Argentina por el paso de Flávio Bolsonaro por territorio argentino, aunque la fuente no anticipó ningún desarrollo posterior.
El caso también remite al reconocimiento electoral: la mayoría de los países aceptó el triunfo de Lula, mientras que Argentina y Estados Unidos no lo hicieron. Esa diferencia, sumada a la huida de Flávio Bolsonaro, endurece el tono entre Brasilia y Buenos Aires.
Para la agenda política local, la escalada vuelve a poner en el centro la relación entre los dos gobiernos, aunque la fuente diplomática no anticipó ningún desarrollo inmediato tras el pedido de explicaciones. El caso muestra cómo una decisión personal de un dirigente puede tensar la diplomacia entre vecinos.

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