El debate sobre los subsidios al transporte público en el AMBA volvió al centro de la escena con datos que exponen la magnitud de la asistencia estatal. Según un informe de la Asociación Argentina de Empresarios del Transporte Automotor (AAETA), el boleto mínimo de colectivo debería costar $2.125,34 sin subsidios, más del triple de la tarifa actual de $714.
El denominado "Índice Bondi" correspondiente a abril de 2026 revela una brecha de $1.425,34 entre el costo real y lo que pagan los usuarios porteños y bonaerenses. Esta diferencia la cubre el Estado nacional a través de compensaciones que, según las empresas, resultan insuficientes para mantener la calidad del servicio.
La entidad empresaria calculó que la Secretaría de Transporte reconoce un costo mensual de $326.608,58 millones para mantener el sistema, mientras que el "costo real" asciende a $389.945,35 millones. La diferencia de $63.336,77 millones mensuales impacta directamente en frecuencias, seguridad y renovación de unidades, según AAETA.
El cálculo se basa en una media móvil de 202.974.755 usuarios transportados en abril. En este esquema, cada pasajero genera ingresos por $1.609,11 (entre boleto y compensación estatal), pero el costo real alcanza $1.923,38 sin IVA. Esto implica una pérdida de $314,27 por boleto para las empresas del sector.
Las diferencias son notables según la jurisdicción: las líneas nacionales tendrían un costo real de $2.357 con IVA, mientras que en Ciudad de Buenos Aires sería de $2.123 y en provincia de Buenos Aires de $1.969. Las líneas municipales bonaerenses presentan el menor costo: $1.861.
Paralelamente, el informe documenta una caída del 12,9% en el número de pasajeros transportados. El promedio diario en el AMBA descendió de 9.711.824 usuarios en abril de 2025 a 8.456.569 en abril de 2026. La provincia de Buenos Aires registró la mayor caída (-16,3%), seguida por las líneas nacionales (-10,5%) y Ciudad de Buenos Aires (-3,4%).
Los kilómetros recorridos también se redujeron un 9,2% interanual, pasando de 3.577.904 a 3.247.799 kilómetros diarios promedio. Esta combinación de menor demanda y mayores costos operativos profundiza la crisis del sector, que depende cada vez más de la asistencia estatal para mantener la conectividad en el área metropolitana más poblada del país.
La situación plantea un dilema para las autoridades: mantener tarifas accesibles para millones de usuarios del AMBA o reducir gradualmente los subsidios en línea con el ajuste fiscal que impulsa el gobierno nacional.

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