El sábado 24 de octubre, el empresario Pablo Otero se casó con la bailarina y coreógrafa uruguaya Andrea Ghidone en Rüt Haus, salón de la Costanera Norte porteña.
La fiesta reunió a más de 800 invitados y a figuras como Florencia de la V, Gabriel Corrado y Susana Roccasalvo.
También estuvieron Luis Ventura, Fabiana Liuzzi, Barbie Simons y Federico Bal, en una concurrencia que mezcló televisión, espectáculo y periodismo.
El evento combinó espectáculo de tango, shows de Carlos Vives, Ráfaga y los Gipsy Kings, y una producción de gran escala.
La producción incluyó un espectáculo de tango ligado a la trayectoria artística de la novia, y presentaciones musicales que reforzaron el tono de gran evento.
Ghidone usó tres vestidos: dos de Marisa Campanella y uno comprado en Milán. Además, recitó una canción inspirada en su historia de amor, aunque todavía no tiene música.
Los hijos también participaron: Natasha, hija de Ghidone, y José, Isabella y María Divina, hijos de Otero.
Uno de los momentos más emotivos llegó cuando José habló sobre los cambios que había observado en su padre desde el comienzo de la relación.
Después, Otero tomó la palabra para recordar el camino recorrido junto a su esposa.
El festejo se dio en medio de un fuerte reclamo fiscal: el Estado nacional le exige a Otero más de mil millones de dólares por el impuesto mínimo al tabaco, y estimaciones posteriores ubicaron la deuda por encima de US$ 1.500 millones.
La cifra definitiva depende de las liquidaciones y del avance de la ejecución fiscal, según el recorrido judicial del caso.
En agosto de 2025, la Corte Suprema declaró constitucional el gravamen y rechazó el planteo de Tabacalera Sarandí, la firma de Otero.
El fallo representó un revés para Otero y abrió la puerta a que el organismo recaudador avanzara con el reclamo de los montos adeudados.
El conflicto comenzó en 2018, cuando la empresa cuestionó el pago del impuesto. Las medidas cautelares le permitieron sostener precios que sus competidores consideraban favorecidos por la diferencia impositiva.
Durante años, la disputa judicial sostuvo una estrategia comercial que generó controversia en el sector tabacalero y en el debate sobre el gravamen.
Antes de la boda, la pareja se casó por civil el 15 de octubre en el Club Libanés. En la fiesta, Otero pidió donaciones para cuatro instituciones en lugar de regalos.
Las instituciones fueron la Fundación Natali Dafne Flexer, la Casa del Teatro y la Asociación Protectora de Animales San Francisco de Asís, en Argentina, y la Fundación Álvarez Caldeyro Barcia, en Uruguay.
La elección de donaciones buscó darle un sentido solidario a la celebración, en un contexto donde la imagen pública de Otero está marcada por la causa.
El contraste entre la fiesta de lujo y el reclamo fiscal convirtió la boda en una postal que mezcla sociedad, espectáculo y controversia tributaria.
Con información de: Clarín - Último Momento.

Comentarios