La semana más agitada de Boca en lo que va del año tuvo su punto de inflexión en la noche del martes, cuando Leandro Paredes y Juan Román Riquelme se mostraron unidos tras el empate 1-1 con Cruzeiro en la Bombonera. El abrazo entre el capitán y el presidente buscó desactivar los rumores sobre una supuesta pelea interna, en medio de versiones sobre una visita de La Doce a los jugadores.
La polémica se desató después de que trascendiera que integrantes de la barra brava, encabezados por Rafa Di Zeo, se habrían reunido con varios futbolistas experimentados como Miguel Merentiel, Ander Herrera y Ayrton Costa. Según pudo reconstruir Clarín, el encuentro habría sido en Ezeiza y no configuró "una apretada" sino "una arenga" con un mensaje claro: "Si ustedes pierden, nosotros también".
El contexto de tensión se había iniciado con la derrota ante Cruzeiro en Belo Horizonte, donde Boca perdió su invicto de 14 partidos y sufrió la polémica expulsión de Adam Bareiro por parte del árbitro Esteban Ostojich. Luego llegó la eliminación del Torneo Apertura ante Huracán en la Bombonera, que dejó nuevamente en el centro de las críticas al técnico Claudio Ubeda.
"Tengo que ir a pelearme con Román, ja. Me peleo todos los días con él, jaja. Si ustedes dicen que estamos peleados...", ironizó Paredes en zona mixta. El mediocampista campeón del mundo agregó: "No les doy bola. Sabía que cuando llegara al país iban a pasar este tipo de cosas. Esperaban que a Boca le vaya mal para pegarnos. Desde mi lado estoy tranquilo, hago mi trabajo de la mejor manera y tengo la mejor relación con Román desde que soy muy chico".
La imagen del abrazo entre ambos dirigentes del club se viralizó en redes sociales, mostrando a Paredes y Riquelme sonriendo mientras se retiraban juntos del estadio. Sin embargo, fuentes cercanas al plantel reconocen que al capitán no le gustaron algunas decisiones, como el "manoseo" al entrenador y la tendencia a postergar a juveniles como Milton Delgado y Tomás Aranda.
El encuentro con La Doce habría incluido también a Marcelo Aravena, conocido como "El Manco", quien estuvo preso por asociación ilícita y recuperó su libertad durante la pandemia. A Merentiel, que venía con una racha negativa pero marcó ante Cruzeiro, le habrían dicho que no aflojara. También les advirtieron que no querían "pudrirla como en River", en referencia a los cánticos de "que se vayan todos" que se escucharon en el Monumental contra San Lorenzo.
Mientras tanto, la Justicia investiga la reventa de entradas a partir de una denuncia del dirigente opositor Walter Klix, hombre de Patricia Bullrich, que involucra al propio Riquelme en una cuestión comercial que añade más tensión al panorama xeneize.
Boca necesita vencer a Universidad Católica el próximo jueves para clasificar a los octavos de final de la Copa Libertadores. A pesar de los 28 remates contra Cruzeiro, 10 de ellos al arco, no pudo conseguir la victoria que lo dejara más cerca de la clasificación. El arbitraje de Jesús Valenzuela también generó bronca en el plantel, sumando otro capítulo a una semana de alta tensión en la Ribera.

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