La clasificación de Boca Juniors en el Maracaná dejó una imagen que va más allá del resultado: una remontada en el tanteador y un gol agónico de Leandro Paredes.
Para el mapa de AMBA, el dato no es menor: un club de la región avanzó en la Copa Sudamericana con una performance que combina constancia y méritos en un estadio hostil.
El escenario fue extremo. En la popular de enfrente, los hinchas de Vasco da Gama montaron un mosaico con el escudo del club, mientras que los visitantes desplegaron banderitas y globos largos para sostener un aliento ensordecedor.
El arribo ya anticipó la tensión: un par de micros quedaron a la deriva y por poco se registró un cruce entre fanáticos de ambos equipos. Las bombas de estruendo le dieron un clima bélico a la previa.
La previa marcó el tono: La 12 llegó con redoblantes, trompetas y bombos, y el cántico que más fuerte sonó fue el de Aprenderás a llorar, con la línea de Hoy tenemos que ganar.
Los brasileños eran 15 veces más en número, con 60 mil hinchas rivales, y, cuando cantaban a dúo, hacían parecer el recinto una caldera. Su aliento recordó a las vuvuzelas de Sudáfrica 2010, aunque reflejado en alaridos del público.
En el partido, Arruabarrena arrancó con posesión y el público local respondió con silbatina. El tempranero gol de Lautaro Di Lollo de cabeza envalentonó a los 4.000 simpatizantes azul y oro.
La tensión creció con el 2-0 de Miguel Merentiel, que enmudeció el sector carioca, y con el error de Sebastián Villa en un mano a mano. Después, el descuento del Vasco reencendió la incertidumbre.
La crítica local fue directa: Adson, héroe en la Bombonera con su gol de cabeza para el 1-0, fue muy rezongado en el Maracaná ante cada mala toma de decisión o pérdida.
La tensión también se mostró en el terreno: Paredes recibió una amarilla por protestar deliberadamente junto a otros compañeros por un fallo del árbitro Jesús Valenzuela.
El cierre fue de infarto: Paredes, que jugó diezmado por una lesión muscular, metió el gol agónico que selló la clasificación.
La estrategia de los visitantes fue clara: durante el primer tiempo y hasta el descuento, La 12 cantó y dale, dale Boca; después, el empuje se volcó a Oh, nosotro’ alentamo’. Esa mezcla terminó de definir la noche.
Con el global a favor gracias a Di Lollo y Merentiel, Boca dio la talla y hizo méritos para obtener el resultado esperado en un partido tenso.
Para los clubes de AMBA, la clasificación de Boca deja una señal: en la Sudamericana, el factor estadio pesa, pero también pesan la constancia y la capacidad de sostener el partido cuando el rival tiene el número.
Con información de: Infobae y Notibaires24.

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