El cofundador de Microsoft, Bill Gates, volvió a poner en el centro del debate una advertencia dura: la inteligencia artificial podría facilitar hechos capaces de provocar mil millones de muertes si cae en manos equivocadas.
En una entrevista con NBC News, el empresario y filántropo sostuvo que la IA es “sin duda lo bastante poderosa como para impulsar acontecimientos que causen mil millones de muertes”. La frase, pronunciada en un contexto de creciente preocupación por los modelos de IA, no estableció una fecha ni afirmó que el escenario sea inevitable.
Para Gates, el riesgo no está solo en la tecnología, sino en la combinación entre actores maliciosos y las herramientas más avanzadas. “Nunca hubo un arma tan poderosa como la combinación de personas con malas intenciones y las últimas herramientas de IA”, dijo. Esa advertencia aparece en medio de un debate sobre límites, velocidad de desarrollo y supervisión.
Gates también fue claro: la autorregulación de las empresas del sector no alcanza. “Nadie piensa que la autorregulación sea suficiente”, señaló. Según explicó, los gobiernos, las fuerzas de seguridad y los dirigentes políticos deben participar en la definición de salvaguardas y mecanismos de monitoreo que deberán cumplir las compañías.
En un ensayo publicado el 26 de agosto de 2026, titulado “La turbulenta era de la IA ya está aquí. Las decisiones que tomemos ahora son cruciales”, Gates advirtió que la tecnología avanza con una rapidez capaz de transformar sectores enteros durante la próxima década. Aun así, reconoció que no cree que un plan para frenar el avance mundial de la IA vaya a suceder porque los incentivos geopolíticos y económicos presionan para avanzar a toda velocidad.
El primer riesgo que plantea es laboral. Gates prevé que la IA afecte empleos de oficina, ventas, atención al cliente, ingeniería de software, asistencia jurídica y, con el avance de la robótica, tareas manuales. Le preocupa especialmente la reducción de puestos iniciales para jóvenes y la concentración de beneficios en pocos actores. “Esperar a que las personas estén desplazadas o subempleadas será demasiado tarde”, planteó.
El segundo riesgo es la seguridad. Alertó por el uso de estas herramientas para fraude, desinformación, deepfakes, ciberataques y bioterrorismo. Según explicó, la IA puede facilitar que delincuentes con habilidades limitadas ataquen a individuos, empresas y gobiernos, mientras que los sistemas más poderosos podrían actuar de formas imprevistas.
El tercer riesgo se relaciona con los niños y los jóvenes. Gates advirtió que los compañeros virtuales pueden reemplazar vínculos humanos, generar dependencia y debilitar el aprendizaje. Citó un estudio con más de 1.100 usuarios de asistentes virtuales que asoció un uso más intenso y personal con un peor estado de ánimo.
Gates participó en Nueva York de debates sobre el impacto global y la regulación de la IA, en el marco de la Asamblea General de la ONU de septiembre de 2026. Durante su intervención, defendió que la inteligencia artificial puede reducir desigualdades si se extiende su acceso.
Para el mercado de trabajo de Ciudad de Buenos Aires y el Gran Buenos Aires, el mensaje de Gates obliga a pensar en una transición más ordenada: formación, protección de puestos iniciales y reglas claras para evitar que la IA amplifique fraudes, desinformación y ataques digitales.
Con información de: Infobae y NBC News.
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