En una conferencia de prensa poco habitual, el Banco Central confirmó este lunes que mantendrá su postura restrictiva tanto en el frente cambiario como crediticio. Santiago Bausili, presidente del BCRA, y Vladimir Werning, vicepresidente, fueron categóricos: no habrá rescate estatal para morosos y el cepo empresarial seguirá vigente por tiempo indeterminado.
La expectativa generada por la convocatoria posterior al cierre de mercados se desvaneció rápidamente. Para las empresas que aguardaban una hoja de ruta hacia la eliminación total de restricciones cambiarias, como las reglas "cruzadas" que impiden operar simultáneamente en el mercado de divisas y bonos, la respuesta fue clara: el BCRA priorizará el flujo comercial por sobre la liberalización financiera.
"La expectativa de abrir y dar más libertad financiera se va dando en la medida que es consistente con los demás objetivos que tiene el programa económico en su conjunto", explicó Werning, destacando la baja de la inflación como objetivo principal. Esta posición refleja la ortodoxia monetaria que caracteriza la gestión actual, donde cada medida se evalúa bajo el prisma del equilibrio macroeconómico.
Bausili aportó un dato revelador: en lo que va del año, las empresas distribuyeron dividendos por US$ 1.600 millones, una cifra que consideran "extraordinaria" para un contexto de salida de crisis. La lógica oficial es que, si el mercado oficial no está completamente abierto, las compañías tienen otros mecanismos de cobertura disponibles.
"Nadie está hoy imposibilitado de acceder al mercado si tiene la urgencia, pero el acceso al oficial es un privilegio que cuidamos para la producción", deslizó un colaborador del equipo tras la conferencia. Esta frase resume la filosofía actual: segmentación del mercado según prioridades productivas, no liberalización indiscriminada.
Respecto al proceso de remonetización, Bausili fue cauteloso al aclarar que no se trata de "promesas estrictas". "No podemos prometer un nivel de remonetización porque la remonetización depende de la demanda de dinero", señaló. Werning vinculó este proceso directamente con el crecimiento del PBI proyectado en 2,8% para este año.
El programa monetario actual se basa en un control estricto de los agregados para que funcionen como un "ancla nominal". En este esquema, la remonetización ocurrirá solo si la sociedad recupera confianza en el peso: "Si la economía crece y la inflación baja, es natural que la gente quiera tener más pesos", explicaron.
Sobre la morosidad creciente en bancos y billeteras virtuales, los funcionarios fueron tajantes: el organismo no intervendrá en ninguna forma de "rescate" para personas endeudadas. Esta posición marca una diferencia clara con gestiones anteriores, donde el Estado solía socializar pérdidas del sistema financiero.
La conferencia fue la primera en seis meses. La anterior había sido en diciembre, cuando el BCRA anunció el cambio de esquema de bandas y el inicio de compra de dólares para reforzar reservas. Respecto a esas metas, Bausili reconoció que en el último Staff Agreement con el FMI aparecen objetivos claros de "acumulación y atesoramiento".

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