En el corazón de Barracas, sobre Avenida Regimiento de Patricios 1053, se alza un edificio que marcó la historia industrial argentina. Allí, en 1890, se inauguró la primera fábrica de Alpargatas, fruto de la sociedad entre el escocés Robert Fraser y el español Juan Echegaray, quienes cinco años antes habían fundado la empresa que se convertiría en símbolo nacional.
Esta semana, el histórico edificio volvió a ser protagonista al albergar la presentación de Casa FOA, la reconocida muestra de arquitectura y diseño interior que organiza la Fundación Oftalmológica Argentina. Pero más allá del evento, el inmueble está destinado a una transformación que promete devolverle vida a este emblema del pasado industrial porteño.
Una vez finalizada la muestra, que estará abierta al público durante todo octubre, comenzará la puesta en valor de los pabellones históricos de la mano de Ges Desarrollos. El proyecto, bautizado "Palacio Molina", contempla la construcción de un complejo que integrará lofts, viviendas, estudios y oficinas, además de amenities, locales comerciales y espacios gastronómicos en planta baja.
El responsable del desarrollo es el arquitecto Fernando Baremboin, quien tiene amplia experiencia en este tipo de refuncionalizaciones. En 2012 trabajó en un proyecto similar justo enfrente, en lo que fue la segunda fábrica de Alpargatas, hoy conocido como "Molina Ciudad". También intervino los primeros docks de Puerto Madero y los famosos silos de Dorrego.
El edificio conserva la arquitectura fabril típica de la época: fachada ladrillera, ventanales enormes y techos altos a dos aguas. Las plantas libres y las columnas de hierro permanecen intactas pese al abandono que sufrió desde su cierre en los años 90. En algunas de estas columnas aún se puede leer el apellido y la localidad que hablan del origen escocés de la empresa: "Douglas Fraser & Sons, Arbroath", ciudad costera reconocida por el procesado de lino y yute.
Para 1930, la fábrica se expandió con una nueva estructura que generó un gran patio central, hoy convertido en un pequeño pulmón verde espontáneo que será aprovechado por los paisajistas de Casa FOA. Estas galerías albergaban las máquinas que fabricaban el calzado y los telares que dieron vida a la industria textil argentina.
La historia de Alpargatas en Barracas fue el puntapié inicial de una transformación que marcó para siempre al barrio, que adoptó un perfil industrial y manufacturero durante décadas. Empresas como Águila, Canale, Noel, Cruz de Malta, Piccaluga, Compañía General de Fósforos y Bagley también se asentaron en la zona, aunque todas quedaron atrapadas en los vaivenes económicos del país.
En la presentación de Casa FOA estuvo presente Robert Fraser, bisnieto del fundador, quien compartió recuerdos familiares ligados a la historia de la empresa. Su bisabuelo Roberto Fraser fue el último de la familia en trabajar en la fábrica, retirándose en 1974 como parte del directorio.
El proyecto "Palacio Molina" representa una oportunidad única de recuperar un patrimonio industrial emblemático de la Ciudad de Buenos Aires, devolviéndole vida a un espacio que durante más de un siglo fue motor de desarrollo y trabajo para miles de familias porteñas.

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