El balotaje en Brasil, previsto para el 25 de octubre, entre Flávio Bolsonaro y Lula da Silva, anticipa efectos sobre la Argentina.
Brasil es el principal socio comercial de la Argentina y el destino número uno de las exportaciones, especialmente del sector automotriz, que representa cerca de 40% del total.
Para los inversores, una victoria de Bolsonaro favorecería la estabilidad financiera, con foco en ordenamiento fiscal y privatizaciones.
La orientación de Bolsonaro, más alineada a Javier Milei, sumaría fuerzas pro mercado en la región, según Gustavo Ber.
El primer efecto se vería en el real: una mejora de la confianza fortalecería la moneda y traccionaría el ingreso de capitales. Anoche, tras conocerse los primeros resultados, el ETF subió 10% en Wall Street.
La expectativa es de un lunes positivo para la Bolsa brasileña, con arrastre a los activos argentinos. Las acciones de Petrobras subieron 10,9% en la preapertura, hasta US$ 24.
Gustavo Neffa, director de Research for Traders, señaló que el mercado está reaccionando con un alza promedio de 12%, con subas de acciones entre 7% y 18% en dólares.
Un real más fuerte potenciaría las exportaciones argentinas porque su apreciación mejoraría la competitividad de los productos locales frente a los brasileños. A la vez, el peso se beneficiaría del mayor ingreso de dólares.
Eso contribuiría a la calma cambiaria, sobre todo en 2027, año electoral con más volatilidad local. El efecto también llegaría a la Ciudad y al conurbano.
El principal interrogante es la actividad económica. Si Brasil avanza con un programa fiscal sin fuerte desaceleración, la Argentina podría beneficiarse de la mayor demanda brasileña. Si el ajuste enfría el consumo, las exportaciones sentirían el impacto.
En turismo, la Argentina se beneficiaría de la mayor entrada de brasileños, mientras que las vacaciones en el país vecino se volverían más caras. Por temor a esa situación, hubo una anticipación de compra y las ventas crecieron 30% para congelar precios.
Si gana Lula, la continuidad de un modelo con mayor presencia del Estado podría aumentar la presión cambiaria. Un real más débil encarecería las exportaciones argentinas y haría más baratos los productos brasileños.
Eso podría aumentar la competencia de empresas brasileñas y complicar sectores como el automotriz. En turismo, Brasil se volvería más barato, con más conectividad aérea y reservas para el verano 2027.
La percepción de los mercados dependerá de la capacidad del próximo gobierno para generar confianza. La evolución de las cuentas públicas será determinante para el modelo de país que se espera.
El escenario electoral brasileño, por tanto, no solo define la política económica del país vecino, sino también el costo de los viajes, el comercio y la expectativa de inversión.
Con información de: Clarin - Ultimo Momento.

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