La imagen de Leonardo Balerdi abandonando la concentración de la Selección Argentina en College Station, Texas, resume el drama más doloroso que dejó hasta ahora el Mundial 2026. El defensor del Olympique de Marsella decidió viajar inmediatamente a Francia tras confirmarse que un desgarro en el sóleo de la pierna derecha lo deja afuera de la Copa del Mundo, a solo 10 días del debut albiceleste.
El marcador central de 25 años partió hacia Kansas City junto al secretario de selecciones nacionales de AFA, Jorge Miadosqui, para retirar sus pertenencias antes de tomar otro vuelo rumbo a Europa. La decisión de recluirse junto a su familia fue inmediata, buscando el refugio de los suyos en un momento de profunda frustración deportiva.
La ironía del destino es cruel: la familia de Balerdi ya tenía más de una decena de pasajes comprados para viajar a Estados Unidos y verlo competir por primera vez en una Copa del Mundo. "Primeros días en EEUU, arrancando con mucha ilusión", había escrito en Instagram apenas un día antes de la lesión que truncó su sueño mundialista.
Lionel Scaloni fue quien tuvo que darle la noticia en una habitación del hotel The Stella el viernes por la noche. "Lamentablemente tuvimos que dar de baja al 'Flaco' porque no cumple los requisitos mínimos para ayudarnos en la fase de grupos. Era demasiado arriesgado", explicó el DT de Pujato, visiblemente afectado en conferencia de prensa.
Para Scaloni, la baja de Balerdi tiene un significado especial. El defensor formó parte de aquella primera convocatoria histórica para el Torneo de L'Alcudia, la piedra fundacional de la Scaloneta. Ocho años después, era el único sobreviviente de aquel grupo juvenil que estaba convocado para este Mundial, lo que convierte su ausencia en un golpe emocional para todo el cuerpo técnico.
El historial de Balerdi con las lesiones en momentos clave es desalentador. Ya se había perdido el Sudamericano Sub 20 de 2019 cuando Boca lo vendió al Borussia Dortmund, y desde marzo arrastraba molestias en el mismo gemelo derecho que lo habían obligado a bajarse de los amistosos contra Mauritania y Zambia.
El viernes, mientras el plantel realizaba el último entrenamiento antes del amistoso contra Honduras, Balerdi fue sometido a una ecografía en un centro asistencial de College Station. El resultado confirmó los peores temores: el desgarro no le permitiría estar en condiciones para la exigencia de un Mundial.
Las lágrimas no se hicieron esperar en la habitación del hotel donde se reunió con Scaloni, Walter Samuel, Roberto Ayala y Pablo Aimar. El jugador que había debutado en la Selección Mayor en un amistoso contra México y acumulaba 11 partidos con la Albiceleste, veía esfumarse la oportunidad de su vida.
Mientras la AFA define el reemplazante de Balerdi, el vacío que deja su ausencia ya se siente en el plantel. Para un defensor que había esperado ocho años para vivir su primer Mundial, el final de esta historia es tan cruel como inesperado.

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