La AySA pasó a manos privadas tras una oferta de US$ 340,2 millones del consorcio Rowing, Arcos, Transclor y PHX, en una operación que cierra una etapa estatal del servicio de agua potable y cloacas.
La empresa presta servicios a unos 14 millones de personas en la Ciudad de Buenos Aires y el conurbano, por lo que el cambio de administración llega con atención especial sobre tarifas, obras y recaudación.
Según los estados contables de 2025, AySA obtuvo ingresos por servicios de $ 1.526.637 millones, frente a $ 1.246.530 millones del año anterior, con una facturación que creció alrededor del 22%.
El resultado neto fue positivo en $ 22.088 millones, por debajo de los $ 63.522 millones de 2024, aunque el resultado operativo reportó pérdidas por $ 35.129 millones en 2025.
Ambos ejercicios contrastan con 2023, cuando la compañía había registrado pérdidas por $ 503.647 millones. La mejora se dio en un período atravesado por aumentos tarifarios y medidas para mejorar la recaudación.
La empresa atribuye el resultado operativo negativo a los gastos del Plan de Transformación de Obras, que demandó $ 67.668 millones en 2025, frente a $ 241.967 millones en 2024.
Uno de los principales cambios fue la reducción de la dependencia de las transferencias del Tesoro. AySA dejó de recibir subsidios para gastos de operación y mantenimiento, aunque el Estado siguió aportando recursos para obras e inversiones.
Las transferencias corrientes del Estado nacional pasaron de $ 416.326 millones en 2023 a $ 232.666 millones en 2024, hasta desaparecer en 2025.
Durante 2025, la empresa recibió $ 36.600 millones del Estado para obras de infraestructura.
En 2025, AySA ejecutó inversiones por $ 291.411 millones. El 43% correspondió a obras de cloacas y el 38% a infraestructura de agua potable.
La compañía informó que financió el 86% de esas inversiones con ingresos de su propia recaudación, mientras que las transferencias estatales representaron aproximadamente el 14%.
La reorganización también alcanzó al personal. AySA terminó 2025 con una dotación de 6.064 trabajadores. Entre diciembre de 2023 y diciembre de 2025, la dotación se redujo en 645 trabajadores.
En su memoria, la compañía mencionó programas de retiros voluntarios, reconversión laboral, capacitación y modificaciones en su estructura organizativa.
Al cierre de 2024, AySA registraba un patrimonio neto de $ 11,22 billones, mientras que a fines de 2025 esa cifra había descendido a $ 264.301 millones.
La fuerte caída responde a la decisión informada en una asamblea extraordinaria del 29 de diciembre de 2025 en la cual los accionistas resolvieron restituir al Estado nacional los bienes afectados a la concesión.
Los últimos datos oficiales disponibles muestran que AySA continuó mejorando sus resultados durante los primeros tres meses de 2026. Según un informe de la Oficina Nacional de Presupuesto, la empresa registró un superávit económico de $ 98.129 millones.
El superávit fue 89,6% superior al obtenido en el mismo período de 2025. Los ingresos corrientes alcanzaron los $ 392.452 millones, con un incremento interanual del 23%.
Los gastos corrientes aumentaron un 10,1%, hasta los $ 294.323 millones. Los gastos de capital, vinculados principalmente con inversiones, alcanzaron los $ 73.041 millones, un 7,1% más que un año antes.
Para la Ciudad de Buenos Aires y el conurbano, la privatización instala el debate sobre cómo se sostendrán tarifas, obras y calidad del servicio una vez que la empresa funcione sin subsidios operativos.

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