La avenida Corrientes vive uno de los momentos más intensos de su historia teatral. Con marquesinas iluminadas que brillan noche tras noche, el circuito comercial porteño registra cifras de público que no tienen antecedentes recientes, según productores del sector.
El fenómeno tiene números concretos: "Charlie y la Fábrica de Chocolate" vendió 50 mil entradas en apenas once días de funciones durante la primera quincena de junio, en una sala del Gran Rex con capacidad para 3.200 espectadores por función.
Carlos Rottemberg, productor y titular de Multiteatro, confirmó los números récord: "Llegamos a la función de prensa con 40 mil entradas vendidas y vamos a terminar este lunes 15, la quincena, con 50 mil. Son números anormales para el teatro".
Según datos de la Asociación Argentina de Empresarios Teatrales y Musicales (AADET), el ranking de recaudación de la primera semana de junio lo encabeza "Charlie y la Fábrica de Chocolate", seguido por "Billy Elliot" en el Ópera y "Sottovoce" en el Nacional Sancor Seguros.
Completan el top ten "Desde el jardín" (Metropolitan), "Hairspray" (Coliseo), "Rocky" (Lola Membrives, segunda temporada), "El Jefe del Jefe" (La Plaza), "Una navidad de mierda" (Premier), "Annie" (Broadway) y "La cena de los tontos" (Astral).
Sin embargo, el boom teatral porteño presenta una cara menos visible: el 54% de la audiencia del circuito industrial se concentra en apenas diez títulos, mientras que más de 200 espectáculos se dividen el 46% restante del público.
"Decime dónde me ponés el micrófono y te digo las dos verdades. No miento en ninguna de las dos", advierte Rottemberg sobre esta polarización del mercado teatral. La concentración de figuras de alto poder de convocatoria y el año récord en musicales de gran producción explican la tendencia.
El contraste es evidente: mientras el Gran Rex y el Ópera registran llenos totales, el circuito independiente atraviesa su etapa más crítica. El boom de las grandes producciones no necesariamente beneficia a las salas más pequeñas de la zona.
Para los vecinos porteños y visitantes del microcentro, la avenida Corrientes recupera su histórico protagonismo como epicentro cultural de la ciudad, con una cartelera que concentra una potencia inédita en pocas cuadras.

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