Junio arranca con una nueva tanda de aumentos que impactarán directamente en el bolsillo de los vecinos de Ciudad de Buenos Aires y el Gran Buenos Aires. Desde este lunes, el transporte público, los servicios básicos y las prepagas implementan ajustes tarifarios que buscan seguir el ritmo de la inflación.
El primer golpe lo sienten los usuarios del transporte público. El boleto mínimo de colectivos porteños (hasta tres kilómetros) aumenta un 4,6%, pasando de $753,74 a $788,41. Este incremento sigue la fórmula que adiciona dos puntos porcentuales a la inflación del segundo mes anterior, en este caso abril.
La situación es más compleja para quienes viajan en líneas provinciales que operan en el AMBA. Tras un aumento del 11,6% aplicado en mayo que llevó la tarifa a $968,57, ahora vuelven al esquema regular con un incremento del 4,6%, alcanzando los $1.015,61 y superando así la barrera psicológica de los mil pesos.
Para moderar el impacto inflacionario, el Gobierno decidió diferir hasta el 15 de junio el ajuste en las líneas nacionales del AMBA, que subirán un 2% hasta los $728,28. Esta estrategia busca distribuir el efecto sobre el Índice de Precios al Consumidor, que había escalado al 3,4% en marzo.
Los usuarios de trenes metropolitanos enfrentan el ajuste más significativo: un 12,9% que eleva el pasaje de $310 a $349,99. Este incremento refleja la necesidad de actualizar tarifas que habían permanecido rezagadas respecto a la inflación acumulada.
En materia de peajes porteños, el aumento del 4,6% impacta en las autopistas 25 de Mayo y Perito Moreno. Los vehículos de hasta dos ejes pagarán $4.518,33 en horario normal y $6.403,21 en hora pico, mientras que las motocicletas abonarán $1.882,44 y $3.012,29 respectivamente.
Los servicios públicos también se ajustan, aunque con un esquema de subsidios ampliados. La factura de gas tendrá un incremento promedio del 2,81% a nivel nacional, pero se mantiene la bonificación extraordinaria del 25% para usuarios de menores ingresos registrados en el Régimen de Subsidios Energéticos Focalizados.
En electricidad, el AMBA verá un aumento del 1,5%, compensado parcialmente por una bonificación extraordinaria del 11,97% que eleva el subsidio total al 62% del consumo base. Estas medidas buscan proteger a los sectores más vulnerables ante la volatilidad de precios internacionales del petróleo y gas, vinculada a la inestabilidad en Medio Oriente.
El panorama se completa con los ajustes en medicina prepaga y colegios privados, que tradicionalmente implementan sus aumentos al inicio del mes. Estos sectores, que no están sujetos a regulación estatal directa, suelen aplicar incrementos que oscilan entre el 5% y 8% mensual para mantener el poder adquisitivo de sus servicios.
La estrategia oficial de escalonar los aumentos refleja la tensión entre la necesidad de actualizar tarifas y el objetivo de mantener la desaceleración inflacionaria. El equipo económico busca que estos ajustes no comprometan la tendencia descendente de la inflación, aunque reconoce que el mayor gasto en subsidios energéticos presiona sobre las cuentas públicas.

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