Christian Asinelli, vicepresidente de CAF - Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe, afirmó que las provincias que durante años fueron consideradas económicamente inviables hoy atraen grandes inversiones y ocupan un lugar en la escena internacional. En diálogo con Infobae en Vivo, destacó el potencial de Catamarca, Jujuy y San Juan y advirtió que el desafío es convertir la llegada de capitales en empleo, productividad y valor agregado para las economías locales.
“Hoy esas mismas provincias están en la escena mundial, en los grandes eventos, trayendo grandes inversiones”, sostuvo el directivo. Puso el foco en los proyectos de litio y cobre, aunque remarcó que la llegada de capitales no garantiza por sí sola un proceso de desarrollo sostenido. Para CABA y el conurbano, la señal importa porque el crecimiento provincial puede traducirse en más demanda de servicios, consumo y actividad económica en el área metropolitana.
Según las proyecciones del Fondo Monetario Internacional (FMI) citadas por Asinelli, el mundo crecería un 3,1%, mientras que América Latina y el Caribe avanzaría alrededor de un 2,3%. Dentro de la región, varios países tuvieron revisiones a la baja: Chile registró el mayor recorte, de 1,8 puntos porcentuales, seguido por Argentina, con 1,4 puntos; Uruguay, con 0,5 puntos, por cuestiones vinculadas con la sequía, y Colombia, con 0,1 puntos.
Ante ese escenario, Asinelli subrayó la importancia de mejorar la productividad como condición para sostener el crecimiento y convertirlo en desarrollo. “La gente no come informes”, sostuvo, al advertir que los indicadores económicos suelen reflejar situaciones que la población ya experimenta en su vida cotidiana, como las dificultades para llegar a fin de mes o la evolución de los precios. En el conurbano, esa frase resuena con fuerza: la percepción de la economía se mide en el salario, el alquiler y la canasta básica.
El directivo señaló que la inversión extranjera directa no asegura automáticamente más productividad, empleo o comercio. Para que esos recursos se traduzcan en beneficios concretos, planteó tres condiciones fundamentales: la participación de las pequeñas y medianas empresas en proyectos de gran escala; la incorporación de ciencia y tecnología para generar empleos de calidad y mayor valor agregado; y la vinculación de la producción con las cadenas globales de valor.
En el caso minero, por ejemplo, la actividad necesita proveedores de servicios de alimentación, transporte, infraestructura y montaje de campamentos. Si las firmas locales se integran a esas operaciones, el impacto económico puede ampliarse más allá de la actividad extractiva. El litio es uno de los ejemplos centrales: Argentina, Bolivia y Chile conforman el denominado triángulo del litio, una región que concentra más de la mitad de las reservas mundiales, según señaló Asinelli.
El potencial de esos recursos abre oportunidades para atraer inversiones, pero también plantea la necesidad de desarrollar proveedores, tecnología y procesos industriales que permitan a las economías locales participar en etapas más complejas de la producción. Para Asinelli, ese es el verdadero test: que las provincias no queden atrapadas en la exportación de materias primas, sino que construyan capacidades productivas, empleo de calidad y una inserción más sólida en las cadenas globales.

Comentarios