En una nueva muestra de las tensiones entre el sector privado y el Gobierno, Ricardo Arriazu lanzó una crítica directa al modelo económico de Javier Milei durante la convención anual de la Cámara de la Construcción en La Rural. El economista, referente histórico del establishment empresarial, planteó una paradoja que define el momento actual: 'Nunca vi un sistema en el que sobran divisas y falta empleo'.
La ausencia de funcionarios nacionales en el evento marcó el tono de la jornada. Gustavo Weiss, presidente de la Cámara, había cursado invitaciones al propio Presidente y su equipo económico, pero brillaron por su ausencia sin siquiera excusarse. Un gesto que no pasó inadvertido en un sector que mantiene una deuda millonaria con el Estado y espera desde hace un año un bono prometido por la gestión anterior.
Arriazu, que conoce los pasillos del poder desde los tiempos de Domingo Cavallo, fue directo en su diagnóstico. Planteó que el verdadero desafío no está en los números macroeconómicos sino en si la gente sigue o no comprando dólares. Una lectura que conecta con la obsesión porteña por el billete verde, especialmente en barrios como Microcentro y Once, donde las casas de cambio marcan el pulso de la economía real.
El economista insistió en que 'la destrucción va más rápido que la creación' y propuso un plan de equilibrio general que, según confesó, 'no lo escuchan ni en el Gobierno ni sus colegas'. Una crítica que resuena en el sector empresarial porteño, desde las torres de Puerto Madero hasta las fábricas del conurbano sur, donde la falta de mano de obra convive paradójicamente con el cierre de empresas.
Cuando le preguntaron qué sugiere a los empresarios, Arriazu fue pragmático: 'Primero fijarse si se está entre los perdedores o ganadores'. Para los perdedores, recomendó 'adaptarse y cambiar', aunque reconoció que le otorga apenas un 50% de probabilidades de éxito a la política económica actual. Citando a Pablo Gerchunoff, concluyó que 'la moneda está en el aire'.
La convención en La Rural mostró otra cara de la crisis: mientras se habla de un déficit habitacional de un millón de unidades y 3,2 millones de hogares sin reparar, la exposición de maquinaria de última generación con inteligencia artificial evidencia la brecha tecnológica del sector. Una postal que refleja las contradicciones de una economía que, según Arriazu, navega entre el exceso de divisas y la escasez de trabajo.
Las elecciones de 2027 aparecen en el horizonte como el mayor desafío político del modelo. En una Ciudad de Buenos Aires que históricamente define tendencias nacionales, la pregunta de Arriazu sobre 'por qué esta decadencia' resuena con particular fuerza en un distrito que concentra el poder económico pero sufre las consecuencias de las decisiones tomadas en Casa Rosada.

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