La Selección Argentina de Lionel Scaloni volvió a poner en el mapa a un rival que muchos hinchas de AMBA apenas ubican: Burkina Faso, país del oeste africano, sin salida al mar, con unos 24 millones de habitantes y una superficie casi tan grande como la provincia de Buenos Aires.
El apodo Los Sementales no nació en una cancha, sino en la tradición local: la leyenda de Yennenga, princesa guerrera considerada la madre del pueblo mossi, explica por qué los caballos aparecen en el escudo nacional y en el emblema de la Federación Burkinesa de Fútbol.
La identidad también se ve en el Stade du 4 Août, donde Burkina Faso recibió a Benín por las Eliminatorias para la Copa Africana de Naciones 2027 y empató 1-1. El nombre alude al 4 de agosto de 1983, inicio de la revolución de Thomas Sankara, y el estadio fue inaugurado en 1984.
El escenario atravesó años difíciles: en 2021, la Confederación Africana de Fútbol le quitó la habilitación para partidos internacionales. Tras una profunda remodelación, reaperturó en 2025 con capacidad para casi 30 mil espectadores.
El contraste con la Argentina es fuerte. En Uagadugú, las entradas más económicas para ver el choque con Benín costaban apenas el equivalente a tres dólares. La federación difundió puntos de venta y un protocolo de seguridad que prohibía armas, cigarrillos, pelotas de fútbol y paraguas de gran tamaño.
La llegada de la delegación a la Argentina estuvo cargada de problemas. El vuelo desde Marruecos fue cancelado sin previo aviso y obligó a la Federación Burkinesa a buscar una alternativa contrarreloj. Según medios locales, varios integrantes de la selección mayor no viajaron.
En las gestiones participaron la ministra de Deportes, Annick Pikbougoum Zingué Ouattara; el presidente de la Federación, Oumarou Sawadogo; y el embajador burkinés en Marruecos, Mamadou Coulibaly. Finalmente, el equipo consiguió un vuelo chárter desde Casablanca y completó el plantel con jugadores jóvenes.
La historia del rival incluye también a una nueva promesa que intenta seguir la ruta de Erling Haaland, aunque la información disponible no da más detalles. Ese dato muestra cómo Burkina Faso busca proyectar talento joven en el fútbol internacional.
Aun así, el avión despegó demorado y su llegada no salió según lo previsto. Para el público de AMBA, el amistoso no es un clásico de clubes, pero sí muestra la logística, la historia y el peso simbólico de un rival que llega a la selección argentina.
Con información de: Clarín.

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