Argentina está fortaleciendo sus capacidades de vigilancia marítima en el Atlántico Sur mediante un ambicioso programa de cooperación con Estados Unidos que se extenderá hasta 2031. La iniciativa busca reforzar el control sobre rutas estratégicas y espacios oceánicos de interés nacional.
El acuerdo se formalizó a través de una Carta de Intención dentro del Programa 333 de Desarrollo de Capacidades de Asociación del Departamento de Defensa estadounidense. El esquema contempla transferencia tecnológica, incorporación de equipamiento especializado, asistencia técnica y formación de personal naval argentino.
El primer avance concreto se materializó a fines de 2025 con la modernización de un avión B-200M Cormorán de la Aviación Naval. La aeronave, con base en Punta Indio, incorporó sensores multiespectrales, sistemas de comando y control, y un sistema electroóptico WESCAM MX-10 con capacidad infrarroja para vigilancia en distintas condiciones meteorológicas.
Para diciembre de 2026 está prevista la llegada de la primera de dos aeronaves TEXTRON B-360ER MPA configuradas específicamente para patrullaje marítimo. Estas unidades contarán con radares de búsqueda de superficie, sensores infrarrojos y comunicaciones satelitales. La segunda aeronave arribaría en junio de 2027.
A partir de mediados de 2027, el programa incorporará vehículos aéreos no tripulados de despegue y aterrizaje vertical que podrán operar desde los patrulleros oceánicos de la Armada. Estos drones ampliarán las tareas de reconocimiento e identificación marítima desde alta mar.
El cronograma también incluye para 2029 la provisión de un simulador para las aeronaves P-3C Orión recientemente incorporadas, destinado a fortalecer la capacitación del personal naval.
Esta modernización cobra especial relevancia en un contexto donde el control del Atlántico Sur adquiere importancia creciente por razones económicas, logísticas y geopolíticas. Las nuevas capacidades permitirán a Argentina reforzar su presencia sobre áreas consideradas estratégicas y mejorar el monitoreo de actividades marítimas en sus espacios jurisdiccionales.
El fortalecimiento de la vigilancia marítima también responde a la necesidad de proteger recursos estratégicos y rutas comerciales que conectan el Puerto de Buenos Aires y otros terminales del área metropolitana con mercados internacionales.

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