El apagón masivo que afectó el sábado por la noche a cerca de 600 mil usuarios en la zona norte de la Ciudad y el conurbano dejó consecuencias inesperadas: al menos nueve personas quedaron atrapadas en ascensores y debieron ser rescatadas por los Bomberos de la Ciudad.
Según informaron fuentes de los operativos de emergencia, los rescatistas fueron desplegados pasadas las 20.30 horas hacia distintos edificios de Palermo, Belgrano, Recoleta, Villa Urquiza, Núñez, Coghlan, Colegiales, Chacarita, Saavedra y Flores, desde donde vecinos solicitaron ayuda para liberar a quienes habían quedado encerrados en el momento exacto del corte.
El apagón representó el 11% de la demanda eléctrica de Edenor, según datos de la Sociedad Anónima Centro de Movimiento de Energía (Sacme), que coordina la red de alta tensión en el AMBA. La concesionaria demoró en informar la cantidad exacta de usuarios afectados en su zona de servicio, mientras que Edesur atribuyó el problema a un desperfecto en infraestructura de su competidora.
El corte impactó severamente en el funcionamiento de semáforos y luminarias de las principales arterias porteñas, generando momentos de confusión y peligro en cruces clave. La electricidad comenzó a restablecerse pasadas las 22 horas, aunque todavía se desconocen los detalles técnicos precisos de la falla.
La causa preliminar apunta a un desperfecto en un interruptor instalado en la subestación Malaver, ubicada en el partido de San Martín, en la provincia de Buenos Aires. Ese tendido pertenece a Edenor. No hubo información oficial sobre qué componente específico falló ni por qué el problema se propagó con tanta rapidez.
Lo llamativo del caso es que el corte se produjo sin ninguna exigencia extraordinaria de consumo sobre el sistema eléctrico. No había ola de calor, no era horario pico, no había demanda crítica. Esto contrasta con el antecedente más reciente: en enero de 2022, un apagón afectó a 700 mil usuarios en pleno verano, con temperaturas récord y aire acondicionado a full. Aquel corte tardó días en resolverse completamente.
El Gobierno porteño evalúa aplicar sanciones a las empresas responsables, mientras que en redes sociales —con la carga que quedaba en los celulares— los vecinos descargaron su bronca con fotos y videos de calles a oscuras, edificios sin luz y quejas directas a las cuentas de Edenor y Edesur.
El apagón del sábado no fue el mayor de la historia reciente de la Ciudad, pero sí uno de los más inexplicables por su gran dimensión territorial y por ocurrir en un momento de baja demanda. La falta de información técnica detallada alimenta las dudas sobre el estado real de la infraestructura eléctrica del AMBA.
Con información de: Clarín

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