El abogado Gregorio Dalbón amplió una denuncia por un posible conflicto de intereses en los tribunales de Comodoro Py y pidió investigar la participación y elección de Deutsche Bank como contraparte en contratos de derivados financieros del BCRA durante 2025.
La presentación judicial tramita ante el Juzgado Federal N°4 de Ariel Lijo y apunta contra el ministro de Economía, Luis Caputo, y el presidente del Banco Central, Santiago Bausili.
El escrito también incluyó al superintendente de Entidades Financieras y Cambiarias, Juan Ernesto Curutchet, y a Nicolás Marcelo Ferro, subsuperintendente de la misma área e integrante del Directorio del BCRA.
Dalbón sostuvo que Caputo y Bausili tuvieron cargos jerárquicos en Deutsche Bank antes de desembarcar en el Gobierno. El banco alemán se vio beneficiado por la suba de la cotización internacional del oro, que superó los 4.000 dólares por onza.
La investigación penal se originó en el informe de auditoría de los estados contables del BCRA correspondientes a 2025, aprobado por la AGN. Aunque el dictamen general fue favorable, el organismo a cargo de Juan Manuel Olmos incluyó un apartado sobre Operaciones de opciones con subyacente oro.
Según los registros contables analizados, las operaciones con instrumentos derivados, teóricamente diseñadas con fines de cobertura, arrojaron una pérdida neta de 1.023 millones de dólares. El saldo negativo se compuso por 960,2 millones en Resultado negativo por opciones y 62,8 millones en pago de primas.
Esa salida de dólares se produjo cuando la tenencia física de oro del BCRA tuvo una revalorización positiva de 8 billones de pesos, por el incremento del 64,9% en la cotización internacional del metal durante el año pasado.
La nueva ampliación se focalizó en la aparición de Deutsche Bank como contraparte. Según publicaciones periodísticas citadas en el expediente, la operación fue una estrategia conocida como collar: compra de una opción de venta contra la caída del oro, financiada con la venta de una opción de compra a algo más de 3.000 dólares por onza.
El punto de quiebre apareció cuando la cotización internacional del oro superó la barrera de los 4.000 dólares por onza. Al rebasar el techo del contrato, el BCRA se vio obligado a pagar la diferencia en dólares a contrapartes extranjeras, resignando una porción de la ganancia por la valorización de sus activos.
La denuncia también mencionó versiones públicas sobre costos de intermediación en la operación con Deutsche Bank: comisiones, honorarios y márgenes globales que habrían superado los 60 millones de dólares. Esas cifras, según el escrito, deben ser corroboradas formalmente.

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