El mercado de alquileres en la Ciudad de Buenos Aires atraviesa una crisis de accesibilidad que golpea duramente a los inquilinos porteños. Según datos del Instituto de Estadística y Censos de la Ciudad, alquilar un simple monoambiente cuesta en promedio $538.935, una cifra que supera ampliamente el valor de una jubilación mínima con bono.
Los números revelan la magnitud del problema habitacional: un departamento de 2 ambientes promedia los $721.267, mientras que una unidad de 3 ambientes alcanza los $1.091.451. Estas cifras representan un aumento interanual que osciló entre el 32,3% y 34,7% durante el primer trimestre de 2026.
El incremento en los precios de alquiler superó por segundo período consecutivo a la inflación, que registró un 32,1% interanual a marzo. Esta tendencia profundiza la brecha entre los ingresos de las familias y el costo de acceder a una vivienda en la Capital Federal.
La situación se vuelve dramática al analizar el impacto en los índices de pobreza. Para que una familia tipo no sea considerada pobre, sus ingresos debieron superar en abril los $1.513.033, sin incluir gastos de vivienda. Al sumar un alquiler de 3 ambientes en los barrios más económicos (alrededor de $870.000), el umbral de pobreza trepa a $2.383.033.
El 35% de los porteños vive en condición de inquilino, y la mayoría debe afrontar además el costo de las expensas. Para una familia en situación de indigencia, que necesita superar los $821.208 mensuales, la incorporación de un monoambiente eleva ese piso a $1.263.818.
Los parámetros utilizados por el organismo oficial consideran unidades representativas de 30 metros cuadrados para monoambientes, 43 m² para departamentos de 2 ambientes y 70 m² para los de 3 ambientes. Estas medidas reflejan el estándar del mercado porteño de alquileres.
La crisis habitacional en la Ciudad de Buenos Aires evidencia un mercado que expulsa a sectores medios y trabajadores hacia el conurbano, donde los precios, aunque menores, también registran aumentos significativos. La falta de políticas públicas efectivas para regular el mercado de alquileres mantiene a miles de familias porteñas en una situación de vulnerabilidad habitacional.

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