En el Monumental, un par de murmullos contra Thiago Almada encendieron una alarma en River.
El campeón del mundo todavía no rinde como se esperaba y su nivel queda por debajo de Ángel Correa, el mejor del semestre.
En la Bombonera, el domingo, tendrá una oportunidad de oro para ganarse el cariño de los hinchas, justo cuando Juan Román Riquelme le sumó condimento.
“Yo hablo con él, lo conozco de chiquito, venía a comer a casa. Tengo fotos con él de chiquito; manda amigos a la cancha”, dijo Riquelme en el canal AZZ.
“Tengo relación con él, pero nunca le dije que venga a jugar con nuestro club. Entonces deseo que esté bien, que disfrute. Lo quiero, lo quiero mucho”, amplió el presidente de Boca.
El archivo se le vino encima: “Elijo Boca, tengo familiares hinchas y mi ídolo siempre fue Riquelme”, había confesado Almada en Atlanta United.
“Todos Unidos”, publicó Almada con dos corazones, uno rojo y uno blanco, junto a una foto de festejo en el Monumental.
Su entorno asegura que hubo propuestas de Riquelme antes y que River lo sedujo con un proyecto, más de 20 millones de dólares a Atlético de Madrid.
Además, tiene un contrato opulento hasta diciembre de 2030 y es el futbolista mejor pago del fútbol argentino.
No está jugando bien: llegó de sus vacaciones tras el Mundial, Eduardo Coudet lo mandó a la cancha casi sin prácticas y paga la falta de pretemporada.
Corre poco, abusa de los pases atrás y aún no se siente con confianza, aunque regala destellos de su talento.
Lleva 12 partidos en River, con 3 goles y una asistencia, y todavía no pudo ganarse ninguna ovación.
Con Coudet jugaba de volante por izquierda, pero Leonardo Ponzio lo usa de enganche en un 4-3-1-2.
En la Bombonera, de seguir ahí, chocará mano a mano con Leandro Paredes, capitán y emblema de Boca.
El volante de Boca es su compañero en la Selección, y quien se imponga en ese duelo tendría más chances de quedarse con el Superclásico.
Otra alternativa es que Ponzio elija un 4-4-2 para liberarlo, aunque ahí deberá estar atento a las subidas de Leandro Lozano.
Pero todavía no le alcanza para imponerse y convertirse en ese futbolista determinante que River imaginó cuando decidió ir a buscarlo.
La Bombonera vuelve a ser el escenario donde Almada puede transformar la presión en una respuesta deportiva.
En el fútbol de AMBA, el clásico entre River y Boca siempre amplifica cada gesto, cada pase y cada murmullo.
El partido que todos esperan puede ser el que necesita Almada: en la Bombonera, ante Boca, para responder sin palabras a Riquelme.
Con información de: Clarín y Último Momento.

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