Un brote de hantavirus variante Andes en el crucero MV Hondius, que partió desde Ushuaia con destino a Canarias, ha causado tres muertes y mantiene en alerta a las autoridades sanitarias internacionales. La Organización Mundial de la Salud (OMS) confirmó que se trata de la cepa más letal del virus y la única capaz de transmitirse entre personas.
El brote comenzó cuando un pasajero, tras un posible contagio en territorio argentino, regresó al barco y propagó el virus entre varios ocupantes. A diferencia de otras variantes que solo se transmiten por roedores, la cepa Andes puede saltar de humano a humano, aunque requiere contacto muy estrecho y directo.
"La transmisión entre humanos no tiene nada que ver con la del coronavirus ni con otros virus de transmisión aérea", explicó el virólogo José Antonio López. El período de incubación puede variar entre una y seis semanas, durante las cuales las personas pueden ser asintomáticas, complicando la detección temprana.
El crucero transporta unas 150 personas, incluyendo tripulación y 14 pasajeros españoles. Según las últimas informaciones de la OMS, se confirman ocho contagios, de los cuales tres han sido confirmados con pruebas de laboratorio realizadas en Suiza y Sudáfrica.
La variante Andes se distingue por su mayor gravedad clínica y capacidad de provocar cuadros más severos que otras cepas. El infectólogo Eduardo López explicó que esta variante no solo causa infecciones respiratorias, sino que también está asociada a una mayor incidencia de enfermedad hemorrágica.
Las autoridades mantienen a los pasajeros en cuarentena a bordo y han establecido un protocolo especial en caso de que el barco atraque en Canarias: desinfección, acceso restringido y control sanitario riguroso. La OMS optó por no evacuar el buque hasta asegurar que el riesgo de propagación está controlado.
En brotes anteriores, la transmisión de la cepa Andes se registró principalmente en zonas rurales de Argentina y Chile, especialmente entre Valparaíso y Aysén, asociada a actividades en entornos donde abundan los roedores infectados. Esta es la primera vez que se documenta un brote en un ambiente marino cerrado.
La vigilancia epidemiológica y la colaboración internacional son las principales herramientas para contener estos brotes. Aunque la mortalidad es alta, las circunstancias específicas de transmisión hacen poco probable un brote masivo fuera de grupos de riesgo o situaciones de contacto cercano prolongado.
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