La Ciudad de Buenos Aires atraviesa una crisis demográfica sin precedentes: en los últimos diez años se perdieron el 50% de los embarazos, según alertó la legisladora porteña Manuela Thourte en una entrevista con Infobae al Regreso.
El fenómeno refleja una tendencia nacional alarmante. Argentina registró 413.135 nacimientos en 2024 contra 777.012 en 2014, una caída del 47% que posiciona al país entre los de mayor descenso de natalidad de la región. En la Capital Federal, el impacto es aún más pronunciado.
"Hoy la mayor cantidad de chicos nacen de mujeres de entre 30 y 39 años", explicó Thourte, quien destacó el cambio generacional en los patrones reproductivos. La postergación de la maternidad, combinada con la falta de información sobre fertilidad, genera un círculo vicioso que preocupa a especialistas.
Paradójicamente, uno de los factores que contribuyó a esta baja fue el éxito de las políticas de prevención del embarazo adolescente. En barrios vulnerables del sur porteño, los embarazos adolescentes cayeron de 41,6 por mil en 2006 a 4 por mil en 2021.
Este descenso se debió principalmente al Plan ENIA, implementado durante el gobierno de Mauricio Macri y continuado por Alberto Fernández, pero discontinuado por la actual administración. "Ese plan funcionó y bajó el 50% de los embarazos adolescentes en todo el país", enfatizó la legisladora.
Sin embargo, el vacío informativo sobre fertilidad genera nuevos desafíos. "A partir de los 35 años, la fertilidad baja mucho", advirtió Thourte, quien criticó la creencia generalizada de que congelar óvulos es una garantía absoluta de embarazo futuro.
La Sociedad Argentina de Medicina Reproductiva confirma esta tendencia: en la última década cayeron más del 50% los tratamientos vinculados a la búsqueda de un segundo embarazo, mientras se incrementan las consultas de mujeres que intentan ser madres después de los 35 años.
El contexto económico agrava la situación. "¿Cómo hacés en este país donde el 42% de los pibes son pobres?", se preguntó Thourte, planteando la paradoja de querer incrementar la natalidad sin poder sostener a los niños que ya nacen.
La legisladora porteña propuso mirar el modelo francés, que mantiene tasas de natalidad estables gracias a políticas de conciliación familia-trabajo flexibles, incluyendo guarderías en departamentos. Sin embargo, reconoció las dificultades de trasladar esas experiencias a la realidad argentina.
Para revertir esta tendencia, Thourte reclama políticas públicas integrales que combinen información sobre fertilidad, apoyo económico a las familias y programas de conciliación laboral adaptados a la realidad porteña y del conurbano.

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