Una crisis silenciosa se profundiza en los hogares de Ciudad de Buenos Aires y el Gran Buenos Aires. Los datos oficiales del Banco Central revelan que la morosidad en créditos familiares se disparó de 3,3% en marzo de 2025 a 11,5% doce meses después, marcando el peor registro en más de veinte años.
El fenómeno golpea especialmente a las familias porteñas y bonaerenses, donde el costo de vida elevado se combina con tasas de interés que superan la inflación. Según el informe del BCRA, el porcentaje de créditos en situación irregular para el sector privado alcanzó el 7%, con un aumento de 5 puntos respecto al año anterior.
Los economistas de la consultora LCG vinculan este deterioro a la combinación letal de tasas activas altas y salarios estancados. "La tasa de interés real supera el nivel de inflación, lo que impide que las deudas pierdan valor con el tiempo", explican los analistas.
La situación se agrava en el segmento de préstamos personales, que concentra el mayor nivel de incumplimiento en quince años. Esta realidad impacta directamente en la vida cotidiana de miles de familias del AMBA, que enfrentan obstáculos crecientes para refinanciar sus deudas.
Aunque algunos CEO de bancos locales sugirieron ayer que la morosidad comenzó a estabilizarse, los datos oficiales de marzo muestran una realidad más cruda. La consultora 1816 advierte que "las tasas activas tan altas pueden tener varias explicaciones, pero los prestamistas se cubren prestando solamente a tasas elevadas".
El problema se extiende más allá del sistema bancario tradicional. Las billeteras virtuales y fintech registran niveles de morosidad superiores al 30%, evidenciando la presión sobre quienes recurren a microcréditos para gastos cotidianos.
Según la Cámara Argentina Fintech, el crédito gestionado por estas plataformas alcanza a 8,1 millones de personas en Argentina, con una mora del 30,5% sobre el total de su cartera. Aunque hacia fines de 2025 se observó cierta estabilización, la "mora operativa" llegó al 22,7% y se mantiene prácticamente sin variaciones desde noviembre.
Esta crisis crediticia comenzó incluso antes de la volatilidad asociada a las elecciones legislativas del año pasado, y hoy representa un desafío mayúsculo para la recuperación económica de las familias argentinas, especialmente aquellas que viven en el área metropolitana más poblada del país.

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