La capitana de Las Leonas, Agostina Alonso, participó del Olé Summit 2026 y repasó cómo vivió el Mundial que terminó con título para Argentina.
En una entrevista con Clarín, Alonso habló de la presión, la emoción y la preparación que atraviesan las jugadoras antes de una definición.
Para la jugadora, el momento previo a salir a la cancha es uno de los más intensos: ya no quedan entrenamientos, análisis del rival ni conversaciones en el vestuario. Todo se resume en los 60 minutos de juego.
Alonso recordó que, incluso después de ser campeona del mundo, esos instantes siguen generando nervios y emoción. Lo que cambió, según contó, fue la manera de transitarlos.
“Primero, mucha emoción, pero a la vez la tranquilidad de saber: ‘Che, entrenamos y nos preparamos para esto’. Estábamos convencidas de que era el lugar en el que teníamos que estar”, relató Alonso en Clarín.
La tranquilidad no significó ausencia de presión. Las Leonas llegaban a ese partido sabiendo que enfrente estaba el número uno del mundo y que, para quedarse con el título, necesitaban rozar la perfección.
“Entender que teníamos que hacer un partido casi perfecto, entender que estábamos preparadas para hacerlo. Solo quedaba un partido y había que hacerlo”, explicó Alonso sobre Las Leonas.
También reconoció que, internamente, había emoción, alegría y nervios. “No te voy a mentir, eran importantes”, admitió.
Para Alonso, ser referente no depende solamente de la cantidad de partidos disputados o de haber levantado un trofeo. También tiene que ver con entender qué sucede en esos momentos y transmitir tranquilidad cuando afuera todo parece acelerarse.
Además, Alonso construyó una mirada sobre el deporte que excede al resultado. Cuando imagina volver atrás y hablar con aquella chica que soñó con llegar a donde finalmente llegó, no le hablaría de títulos ni de estadísticas. Le hablaría de confianza.
“Creo que le diría que confíe en ella, que fluya y siga el camino, que sea constante, perseverante y luche por sus sueños”, dijo Alonso en Olé Summit 2026.
Y después Alonso agregó una frase que parece resumir el recorrido que la llevó hasta la camiseta de Argentina: “Si lo hace y cree en ella sobre todas las cosas, va a llegar. Las cosas buenas llegan”.
En esas palabras aparece una idea que atraviesa la carrera de Alonso: el talento puede abrir una puerta, pero la constancia es la que permite sostener el camino. En el alto rendimiento, donde las oportunidades son pocas y la competencia es permanente, aprender a insistir también es una forma de avanzar.
Ser campeona del mundo, entonces, no modifica la exigencia. La transforma. Después de alcanzar el título, el desafío deja de ser llegar y pasa a ser mantenerse. Cada convocatoria vuelve a empezar de cero. Cada torneo trae nuevos rivales y nuevas dificultades. Y la camiseta de Las Leonas conserva la misma responsabilidad.
Alonso lo sabe. Por eso, cuando piensa en lo que viene, no habla de conformarse con lo conseguido. El título forma parte de su historia, pero no es el punto final.
“La exigencia está siempre, pero queremos seguir manteniendo a Argentina allá arriba, en lo más alto, y queremos otro título”, sostuvo Alonso.
Ese es también el lugar que ocupa dentro de un seleccionado que históricamente estuvo acostumbrado a competir por todo. Las Leonas no solamente juegan por un resultado: cargan con una tradición.

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