La despedida de Lionel Messi dejó un nuevo cortocircuito entre AFA y River, con reproches cruzados por las fallas técnicas en el Monumental.
El evento, marcado por problemas de sonido, un espectáculo de drones y una organización que dio la vuelta al mundo, terminó con Claudio Tapia en el centro de la tormenta.
Primero, periodistas cercanos al mandamás de la AFA apuntaron a los dirigentes de Núñez por boicotear el homenaje. Después, Marketing Sports, la productora contratada para el evento, lanzó un comunicado duro contra el club.
La empresa, que trabaja con la AFA desde hace un par de años, atribuyó las fallas a limitaciones técnicas y operativas ajenas a su control. Señaló que River no autorizó una pantalla LED alternativa ni un escenario central, y que el sonido y la iluminación estaban bajo responsabilidad del estadio.
También denunció interrupciones durante los shows y explicó que el cierre con Grupo Cali, la sorpresa para Leo, quedó inconcluso por un corte del suministro eléctrico y la activación de las luces generales del Monumental.
El punto de la pantalla LED fue clave. Según Marketing Sports, la pantalla gigante del estadio fue retirada tres días después del anuncio de la AFA sobre la despedida. La productora dijo que propuso instalar una alternativa dentro del campo de juego, pero el club no lo autorizó.
River respondió con datos propios: el primer equipo había disputado sus últimos 7 partidos sin la pantalla gigante y su retiro había sido anunciado el 8 de julio. El club rechazó la versión de que la decisión se tomó apenas tres días después del anuncio de la despedida, fechado el 15 de septiembre.
Sobre los cortes de energía, desde Núñez aseguraron que ocurrieron porque la productora no contrató grupos electrógenos, pese a la recomendación. “No quisieron gastar y la organización fue pura responsabilidad de la AFA”, deslizaron. También recordaron que les pidieron ceder el alquiler del estadio.
El conflicto podría tener una derivación política. En River aseguran, por lo bajo, que a Tapia le molestó el encuentro entre Messi y el presidente del club, Stefano Di Carlo. La reunión duró unos 20 minutos y se concretó después de consultarle a Leo si estaba de acuerdo.
Messi recibió el carnet de socio y se llevó una camiseta especial por los 125 años del club, estampada con su apellido y el número 10 en la espalda. Antes de retirarse, firmó una camiseta conmemorativa de su despedida de la Selección y dejó una dedicatoria: “Para la gente de River, con mucho cariño. Leo”.
La productora lamentó que Messi, su familia y los hinchas no pudieran disfrutar del homenaje completo y reafirmó su compromiso con la AFA. En definitiva, apuntó contra el accionar de los dirigentes y empleados de River.
El cruce no se limita a las fallas técnicas: involucra a la AFA, a River y a la organización de un evento en el Monumental que buscaba ser una fiesta para Messi.

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