El jefe de Gabinete Manuel Adorni eligió el camino más riesgoso para intentar salvarse de sus problemas judiciales: presentar declaraciones juradas modificadas que, lejos de cerrar las investigaciones en su contra, abrieron nuevos frentes de indagación en los tribunales de Comodoro Py.
Esta semana, Adorni y su esposa corrigieron sus declaraciones ante ARCA y la Oficina Anticorrupción, una movida que según fuentes de Casa Rosada responde más a una estrategia judicial que a transparencia política. "Si tu estrategia judicial es esta que mostraste en las Declaraciones Juradas, todo queda subordinado a eso", explicó un funcionario nacional que integra la lista de oficialistas que piden su renuncia.
A diferencia del común de los contribuyentes que consultan contadores, Adorni encargó la presentación al estudio de abogados de Matías Ledesma, una decisión que evidencia el carácter defensivo de la maniobra. Los números presentados buscan convencer al fiscal Gerardo Pollicita y al juez de que no hay motivos para procesarlo por violaciones al Régimen Penal Tributario.
Sin embargo, la estrategia parece haber resultado contraproducente. En los tribunales federales quedaron "asombrados" porque Adorni extendió la línea histórica del expediente al declarar que tenía más de medio millón de dólares en negro acumulados durante 25 años de vida laboral e inversiones en criptomonedas.
Esta revelación obliga al fiscal Pollicita a ampliar su investigación por enriquecimiento ilícito, pidiendo datos a Anses y otros organismos, además de información a las empresas donde trabajaron Adorni y su esposa desde hace décadas. Hasta ahora, la pesquisa se concentraba en el período 2022-2024.
Los investigadores también cuentan con un archivo digital de 15 años de la vida pública de Adorni: tuits, videos de streaming y posteos en redes sociales donde daba cuenta de su "estilo de vida austero" y su supuesto desconocimiento del mundo de las criptomonedas. Esta documentación podría contradecir sus actuales explicaciones.
Aún si la Justicia acepta sus declaraciones corregidas, Adorni seguirá enfrentando la investigación por enriquecimiento ilícito y la causa por negociaciones incompatibles con la función pública por el viaje en avión privado a Punta del Este, a cargo del juez federal Ariel Lijo.
La jugada de Adorni parece apuntar a "convencer a la Justicia de que él es un evasor y no un corrupto", ya que la primera etiqueta se puede lavar pagando multas e impuestos, mientras que para librarse de la corrupción hay que demostrar documentalmente que el patrimonio fue bien ganado.
Para el oficialismo porteño, el escándalo representa un dolor de cabeza adicional en un momento donde la gestión de Jorge Macri busca consolidar su perfil institucional. La permanencia de Adorni en el cargo genera tensiones internas que podrían escalar si las investigaciones judiciales se profundizan.

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