Los próximos quince días serán decisivos para el futuro de Manuel Adorni. El jefe de Gabinete enfrenta un panorama judicial cada vez más complejo, con dos expedientes que avanzan en paralelo y nuevas pruebas que comprometen su situación procesal.
La investigación por enriquecimiento ilícito sigue sumando elementos. Esta semana se conocerá el contenido del celular de Matías Tabar, el contratista que demolió y reconstruyó la casa que la esposa de Adorni compró en el country Indio Cua por 245 mil dólares. Una propiedad que, llamativamente, no figura en la declaración jurada del funcionario.
Pero hay más. El juez Ariel Lijo podría llamarlo a indagatoria en el corto plazo por otro expediente: el caso del viaje a Punta del Este en jet privado pagado por su amigo Marcelo Grandio, vinculado a una productora beneficiada con contratos de la TV Pública. Se trata del delito de negociaciones incompatibles con la función pública.
Según fuentes judiciales consultadas por este medio, el contenido del teléfono de Tabar revelaría chats, fotos y audios comprometedores. En ellos se escucharía a Adorni no solo dando órdenes sobre el presupuesto de su casa -como si no tuviera problemas financieros, pese a quejarse públicamente de su salario-, sino también intentando direccionar el testimonio de su contratista.
La estrategia de Adorni habría fracasado. Tabar se negó a colaborar y así lo expresó en varios mensajes. El funcionario habría insistido sin éxito, según la reconstrucción de esas comunicaciones que llegó a los tribunales.
En paralelo, Adorni buscaría retomar la iniciativa presentando su declaración jurada de bienes actualizada. La información judicial indica que esto podría ocurrir el viernes 29 de mayo o el lunes 1 de junio. Un movimiento defensivo ante la presión creciente.
El fiscal Gerardo Pollicita ya dio por probado que la obra de demolición, construcción y redecoración del inmueble costó alrededor de 245 mil dólares, pagados en efectivo según el testimonio de Tabar del 4 de mayo. Una revelación que generó shock en el Gobierno y marcó un hito en el 'Adorni-gate'.
La modalidad de pago habría sido siempre la misma: Adorni entregaba dólares a sus contratistas para que ellos abonaran a albañiles, pintores, paisajistas y hasta al carpintero que diseñó treinta y seis muebles a medida. Todos los testigos que realizaron operaciones comerciales con el funcionario confirmaron esta dinámica.
Con el entrecruzamiento de llamadas entre Adorni, Grandio y directivos de la empresa beneficiada como última medida probatoria pendiente, el panorama se complica para el jefe de Gabinete. Los próximos días serán cruciales para definir si enfrenta un procesamiento que podría costarle su cargo político.

Comentarios