El ministro Luis Caputo no asistió a la reunión de Gabinete del lunes en la Casa Rosada, encabezada por Javier Milei. Funcionarios que participaron del encuentro sostuvieron que “Toto” estaba enfermo, aunque en París había vuelto a pedir a viva voz un acuerdo político con los gobernadores. En el segundo tramo, además del Presidente, estuvieron el vocero Adrián Ravier y el presidente del Banco Central, Santiago Bausili. También se sumó Alberto Ades, doctorado en la Universidad de Harvard.
Según la gacetilla oficial, Ades expuso El mundo que ya llegó. Geopolítica, deuda y mercados: el cambio de régimen ya se puede medir. El vocero Adrián Ravier justificó su presencia: el economista tenía una mirada de relaciones internacionales, shocks externos y conflictos, y el Presidente quiso compartirla con los ministros. “No tiene nada que ver con la ausencia de ‘Toto’ Caputo. El ministro no se sentía bien y simplemente no asistió por eso”, dijo Ravier. En Palacio de Hacienda dieron por válida esa explicación.
Entre los factores favorables, Ades destacó el aumento del precio de la energía, con exportaciones por US$ 16 mil millones entre enero y agosto y un superávit sectorial de casi US$ 8 mil millones. También señaló que el reordenamiento de cadenas de suministro de Estados Unidos y Europa podría favorecer a proveedores de energía y minerales críticos. En cambio, advirtió por las tasas internacionales elevadas y el riesgo país, que encarecen el acceso al crédito, que calculó en 11,6%.
Uno de los puntos críticos fue el supuesto descalce temporal: los proyectos de inversión madurarían entre 2028 y 2030, mientras que la carga de vencimientos aparece ya en 2027, con más de US$ 20 mil millones entre pagos al FMI y a privados. Ades relató a Clarín que dijo en la reunión: “No está claro cómo se resuelve el déficit fiscal en Estados Unidos”. También citó a Bessent y a Trump sobre crecimiento e inflación para licuar deuda.
En otra diapositiva aparecían las dudas sobre la reelección del Presidente como “ruidos económicos”, pero Ades no las desarrolló. Un participante contó que fue “muy razonable”, habló de crisis internacional, Rusia, Irán y de otra presentación en la UBA, pero “no marcó matices”. En entrevistas, sin embargo, el economista planteó que pasar de 30 a 3 de inflación exige institucionalidad y claridad monetaria que el mercado no ve.
Ades, que explicita su apoyo al rumbo general de la economía, sugirió en Ahora Play que la política monetaria no es comprendida en Wall Street. “Bajar la inflación de 300 a 30 con superávit fiscal es relativamente sencillo, pero pasar de 30 a 3 exige una institucionalidad y claridad monetaria que hoy el mercado no ve”, sostuvo. Su objeción, aunque menor, resulta más divergente que la de otros economistas que el Presidente calificó como “econochantas”.
Para la economía de Ciudad de Buenos Aires y el conurbano, el crédito caro, el riesgo país y el descalce de vencimientos pueden frenar inversión y consumo. Ades, que apoya el rumbo general, advirtió que “la economía está prácticamente planchada” y crece a una tasa menor de la que el Gobierno querría e imaginó, según dijo en Radio Mitre.

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