El economista Alberto Ades presentó ante Javier Milei y parte del gabinete un documento de 35 diapositivas sobre el dólar, el ajuste y las reformas.
La reunión se realizó el lunes en Casa Rosada, con la presencia del titular del Banco Central, Santiago Bausili, y sin Luis Caputo, que según trascendió no se sentía bien.
El inversor, con 30 años en Wall Street y ex ejecutivo de Goldman Sachs, dedicó un buen rato al tipo de cambio y a la fortaleza del peso.
En su diagnóstico, Ades sostuvo que Argentina enfrenta un nuevo régimen global con energía cara, tasas altas y cadenas aliadas, y advirtió que el peso está caro.
El documento señala que el índice de tipo de cambio real multilateral del Banco Central se ubicaba en 85,2 puntos al 30 de septiembre, por debajo del nivel de diciembre de 2017.
Para el economista, el dólar está 29% abajo del promedio de 23 años, aunque hoy el atraso se sostiene con superávit energético y no con deuda externa.
Ante ese escenario, Ades planteó un dilema cambiario y tres alternativas: más superávit fiscal, una devaluación discrecional o reformas de productividad.
La primera opción, según el economista, sirve para retirar demanda doméstica y comprar dólares con pesos genuinos, pero exige más ajuste en año electoral y puede atraer capitales que empujan al revés.
La devaluación discrecional, en cambio, corrige el tipo de cambio de un golpe, pero sin menos absorción el salto se traslada a precios en pocos meses y deja un costo en credibilidad.
Las reformas de productividad aprecian el tipo de cambio real de equilibrio y dejan de ser atraso, pero requieren tiempo y capital político, y no resuelven la transición.
El debate vuelve a poner en el centro la discusión sobre el ajuste, el dólar y el costo de vida que pagan los argentinos.
En la exposición a puertas cerradas, el inversor habló de una masterclass y luego Luis Caputo fue al stream oficialista Carajo.
El documento analiza la objeción de que el peso está caro a la luz de Corea, Israel y Chile, países que, según el economista, terminaron caros en dólares.
El texto sostiene que si la apreciación viene acompañada de productividad, es una buena señal; si no, tarde o temprano se corrige. Y advierte que contar los dólares que entran no alcanza.
El economista también señala una paradoja: el capital estratégico que entra por el RIGI aprecia todavía más el peso, justo cuando el tipo de cambio real ya está en el nivel de 2017.
Para Ades, a diferencia de 2018, la economía presenta hoy un mayor orden fiscal y externo, aunque el peso está más caro que antes de la corrida.
El texto insiste en que hay que mirar la inversión y la productividad por trabajador, porque los dólares pueden venir por precios o por deuda.

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