Este viernes marcó un hito histórico para el comercio internacional: entró en vigor de manera provisional el acuerdo comercial UE-Mercosur tras más de 25 años de negociaciones. El pacto, que involucra a Argentina, Brasil, Uruguay, Paraguay y los 27 países de la Unión Europea, creó un mercado integrado de más de 700 millones de personas.
El acuerdo eliminará más del 90% de los aranceles entre ambos bloques, aunque la implementación será gradual. Algunas rebajas comenzaron desde hoy, mientras que otras se aplicarán durante períodos de 7 a 18 años, dependiendo del sector y la sensibilidad del producto.
Para las exportaciones argentinas, las oportunidades son inmediatas en varios rubros. El maní sin cáscara, que pagaba un arancel del 10%, ahora ingresa con arancel 0% sin restricciones de volumen. Lo mismo ocurre con garbanzos, lentejas, porotos, arvejas y semillas de girasol y soja, que desde hoy acceden al mercado europeo sin aranceles.
En el caso de las harinas y pellets de soja, el arancel bajó del 6% al 0%, aunque desde diciembre Europa exigirá la geolocalización de cada lote que ingrese a la UE. Esta medida paraarancelaria podría complicar las exportaciones si Argentina no logra cumplir con los nuevos requisitos de trazabilidad.
El Gobierno nacional ya avanzó en la reglamentación local para administrar las cuotas arancelarias a través de las resoluciones 50/2026 y 53/2026. Estos instrumentos establecen cómo se distribuirán entre las empresas argentinas los volúmenes habilitados para productos como carne bovina, carne aviar, miel, arroz, azúcar, maíz y lácteos.
El acuerdo también tiene una dimensión geopolítica relevante. Europa busca reforzar su vínculo con América Latina en un contexto de creciente competencia con China y tensiones comerciales globales. El pacto representa una apuesta al multilateralismo en un escenario internacional cada vez más fragmentado.
Para los exportadores argentinos del AMBA, especialmente aquellos vinculados al sector agroindustrial y alimentario, el acuerdo abre nuevas perspectivas de negocio. Sin embargo, el desafío será adaptarse a las exigencias europeas de trazabilidad y sostenibilidad que acompañan la liberalización comercial.
La implementación provisional permite que el acuerdo comience a operar mientras se completan los procesos de ratificación en las distintas instancias institucionales de la UE, un proceso que podría extenderse varios meses más.
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