El acuerdo de libre comercio entre el Mercosur y la Unión Europea que comenzó a regir en mayo de 2026 promete cambiar el panorama automotor en el área metropolitana de Buenos Aires. La medida establece una reducción progresiva de aranceles que pasarán del actual 35% al 17,5% en los primeros siete años, llegando a cero en el decimoquinto año.
Para Argentina, el convenio establece un cupo anual de 15.500 unidades importadas desde Europa, de las cuales corresponden poco más de 10.000 unidades en lo que resta de 2026. Este número representa una oportunidad significativa para los consumidores porteños y bonaerenses que buscan acceder a vehículos europeos de gama media y premium.
Las marcas que se verán directamente beneficiadas incluyen Fiat, Peugeot, Citroën, Renault, Volkswagen, Audi, BMW y Mercedes-Benz. Según los datos oficiales, el año pasado Argentina importó menos de 8.000 unidades desde el Viejo Continente, siendo el Audi A3 el modelo más popular con poco menos de 600 ejemplares.
Sin embargo, la tendencia ya muestra cambios significativos. En el primer tercio de 2026, más de 4.000 ejemplares europeos llegaron al país, liderados por el Fiat 600 con casi 400 unidades. Este modelo se beneficia del tratamiento especial para vehículos electrificados, que reduce el arancel del 35% al 25% por cinco años.
Entre los modelos que pagan el arancel completo, el Mercedes-Benz Clase A encabeza las importaciones con más de 300 unidades, seguido por otros modelos premium que tradicionalmente tienen fuerte demanda en zonas como Puerto Madero, Palermo y el corredor norte del Gran Buenos Aires.
La medida llega en un momento de transformación global de la industria automotriz, marcada por el avance de la tecnología china y la electrificación. Para los fabricantes europeos, según Sigrid de Vries de la Asociación Europea de Constructores de Automóviles, el acuerdo "contribuirá a reforzar la competitividad global mediante la eliminación de los elevados aranceles".
No obstante, la industria local enfrenta desafíos. La producción argentina se ha especializado en pickups, un segmento poco popular en Europa, mientras que los fabricantes europeos manejan escalas y tecnología superior. Esta asimetría podría generar presión competitiva en el mercado interno, especialmente en segmentos como sedanes medianos y SUV compactos.
Para los consumidores del AMBA, la reducción arancelaria podría traducirse en ahorros significativos en modelos que tradicionalmente estaban fuera del alcance de la clase media alta. Un vehículo europeo de 40.000 dólares podría ver reducido su costo de importación en aproximadamente 7.000 dólares en la primera etapa del acuerdo.

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