Este viernes 1° de mayo entró en vigor el acuerdo Unión Europea-Mercosur, un hito comercial que promete transformar las relaciones económicas entre ambos bloques y generar nuevas oportunidades para las empresas argentinas con sede en Ciudad de Buenos Aires y el Gran Buenos Aires.
Según proyecciones de la consultora Abeceb, dirigida por el ex ministro de Producción Dante Sica, el acuerdo permitirá incrementar las inversiones europeas acumuladas hasta US$ 92.000 millones y prácticamente duplicar las exportaciones argentinas a ese destino, alcanzando los US$ 15.000 millones al finalizar la década.
La Unión Europea representa un mercado de 740 millones de consumidores y cerca del 25% del PIB global. Actualmente, las inversiones europeas en Argentina suman US$ 75.000 millones, equivalentes al 40% del total de capital extranjero radicado en el país.
España se destaca como el segundo mayor inversor individual, con un stock de US$ 24.981 millones (14% del total país), concentrado principalmente en sectores de infraestructura, banca y energía, muchos de ellos con operaciones centralizadas en el área metropolitana de Buenos Aires.
"El nuevo marco institucional que aporta el Acuerdo, sumado a los nuevos regímenes locales de incentivo a la inversión de capital, permite proyectar una aceleración en la dinámica de esos ingresos", indica el informe de Abeceb. La consultora estima que los flujos netos anuales de inversión europea podrían duplicarse respecto a su promedio histórico reciente.
Esto representaría la captación de flujos acumulados por entre US$ 15.000 y US$ 20.000 millones adicionales para el período 2026-2030. "A diferencia de ciclos de inversión previos, el destino de estos capitales no se orientará al mercado interno, sino que esta vez apuntará al desarrollo de capacidades exportadoras", sostiene la consultora.
Natacha Izquierdo, directora de Operaciones de Abeceb, destaca que "lo importante del Acuerdo UE-Mercosur es que actúa como un marco institucional que reduce el riesgo percibido y puede acelerar decisiones de inversión que hoy están en etapa de anuncio. La certidumbre regulatoria que otorga el acuerdo es exactamente el tipo de estabilidad que potencia la inversión industrial de largo plazo".
En términos de comercio exterior, las proyecciones indican que Argentina podría casi duplicar sus exportaciones a la Unión Europea hacia 2030. Las ventas pasarían de US$ 8.499 millones en 2025 a aproximadamente US$ 15.100 millones en 2030, un incremento del 79% en valor.
Este crecimiento combina dos factores clave: el incremento natural de la demanda europea, que importa alrededor de US$ 2.800.000 millones anuales en bienes de terceros países, y la ganancia de participación que habilita el acuerdo. Argentina actualmente captura el 0,30% de ese flujo, pero el escenario central proyecta llegar al 0,50% hacia 2030, un incremento del 66% en market share.
Los sectores que liderarían este crecimiento se concentran en aquellas cadenas donde el acuerdo elimina barreras arancelarias relevantes y Argentina tiene posición exportadora probada: complejos sojero, ganadero y manicero como tractores principales, seguidos por aceites vegetales, maíz y miel. En manufactura, las autopartes con corriente exportadora activa y los vinos premium tienen potencial real de escalar.
Para Aldo Abram, director ejecutivo de la Fundación Libertad y Progreso, "que se avance en la integración comercial entre la Unión Europea y el Mercosur es una gran noticia ya que hace al bienestar económico de los ciudadanos de ambas regiones". Sin embargo, advierte que este convenio "va a poner en competencia a aquellos que producen los mismos productos en ambos lugares, lo que los va a obligar a invertir para ser más eficientes".
El impacto del acuerdo se sentirá especialmente en el área metropolitana de Buenos Aires, donde se concentran las principales casas matrices de empresas exportadoras, centros de distribución y servicios financieros que facilitarán estas nuevas corrientes comerciales con Europa.

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