La escritora y activista Bárbara Di Rocco denunció haber sido víctima de discriminación el pasado viernes por la noche en un bar de Palermo, cuando una empleada del local le prohibió usar el baño de mujeres y la insultó junto a una amiga que la acompañaba.
El episodio ocurrió cuando Di Rocco, que había llegado desde charlas en el interior del país, se encontraba celebrando un cumpleaños con amigas en el establecimiento. "Yo hace años que cuando entro a un baño de mujeres, entro callada, ni miro, ni saludo porque quiero evitar este tipo de cosas", explicó la activista a Clarín.
Según su relato, cuando se dirigía al baño junto a una amiga, la cocinera del local comenzó a increparlas desde afuera: "Empezó a decir que no podía ser, que teníamos que ir al baño de hombres". La situación escaló cuando la empleada se encerró en la cocina y continuó insultándolas, llegando a decir que "nos podía decir lo que quería porque éramos dos hombres".
Una moza del lugar intentó defender a las clientas, pero el conflicto continuó hasta que Di Rocco decidió grabar la agresión. En el video, que posteriormente se viralizó en redes sociales, se observa cómo la empleada justifica su actitud alegando que debían "respetar sus valores".
Al día siguiente, el dueño del establecimiento se comunicó con Di Rocco para disculparse, pero la conversación tomó un giro inesperado. "Me dijo que esta mujer hace 15 años que trabaja ahí, que nunca había pasado algo así y que yo me tenía que solidarizar con ella porque ahora estaba triste y llorando", relató la activista.
Di Rocco rechazó categóricamente esta propuesta: "Pretendía que yo, que soy la víctima, me solidarice con quien me agredió porque al lugar se le había generado una ola de odio en las redes". La activista explicó que "hace años que una ya viene soportando discriminación y la no inclusión laboral, por eso no perdono y no quiero entrar en ese juego".
Como respuesta al incidente, Di Rocco realizó las denuncias correspondientes en la fiscalía y en defensa al consumidor, además de contactar grupos de derechos humanos. Sin embargo, expresó su frustración: "Ya conozco este baile y todo queda en la nada, terminás perdiendo tiempo, plata y energía".
La activista planteó una solución concreta para el conflicto: "Si la empresa es seria, a mí me gustaría que esta persona tenga que ir a buscar trabajo a otro lado y si ella se queda, que se incorpore al cupo laboral trans, porque ahí falta sí o sí una travesti trabajando".
El caso reavivó debates sobre derechos de las personas trans en redes sociales, donde Di Rocco recibió tanto apoyo como comentarios discriminatorios. "Recibí miles de comentarios dándole la razón en que nosotras tenemos que ir al baño de hombres, reabriendo un debate de varios años atrás", lamentó.
La activista también alertó sobre el incremento de la violencia hacia la comunidad LGBTI+: "De un tiempo a esta parte, en mis redes sociales se incrementaron mucho los comentarios discriminatorios", advirtió, señalando una tendencia preocupante en el clima social actual.

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