El sur de la Ciudad de Buenos Aires tiene desde este lunes una nueva alternativa para mejorar el tránsito. A las 14 horas quedó habilitado el nuevo puente sobre la autopista Dellepiane a la altura de la calle Río Negro, que podrán utilizar autos, camiones y peatones.
La obra fue anunciada por el Ministerio de Movilidad e Infraestructura porteño y la empresa Autopistas Urbanas (AUSA), responsable de la construcción. Las pruebas finales se realizaron el domingo con cuatro camiones cargados para testear la resistencia de la nueva estructura, con resultados satisfactorios.
Este nuevo cruce reemplaza al anterior, que era más corto e interrumpía la circulación de las colectoras, obligando a los conductores a desviarse por las calles del barrio. La nueva estructura es también más alta, lo que evita el riesgo de que los camiones la golpeen durante su paso.
El puente tiene un ancho total de 14 metros, con dos carriles -uno por sentido-, una vereda peatonal en cada costado y un diseño vial que permite el tránsito pesado. La obra forma parte de la renovación integral de la autopista Dellepiane, uno de los proyectos de infraestructura más ambiciosos para el sur porteño.
Uno de los objetivos principales del proyecto es dar continuidad a las colectoras de la autopista, que históricamente se interrumpen a 600 metros de la avenida General Paz. El diseño de este nuevo cruce, junto con la construcción de dos puentes ferroviarios montados en las vías del tren Belgrano Sur y la nueva pasarela peatonal Piedra Buena, permite avanzar con los nuevos tramos de colectoras entre Piedra Buena y Rucci.
El proyecto completo apunta a beneficiar a 200 mil vehículos diarios, 63 mil vecinos de la zona y 15 mil usuarios de transporte público. En el centro de la autopista habrá un corredor exclusivo para colectivos que se extenderá desde Piedra Buena hasta empalmar con el Metrobus de la AU 25 de Mayo.
Este corredor será doble mano, contará con 6 paradores centrales y estará separado del tránsito general por defensas de hormigón, aportando mayor fluidez y seguridad vial. Las nuevas pasarelas elevadas permitirán el acceso seguro a cada parador desde ambos extremos y vincularán los laterales del futuro parque lineal.
Para el final de la obra se contempla la creación de un parque lineal de 4 kilómetros, con canchas deportivas, pista de atletismo, juegos, postas aeróbicas y un gran corredor verde con senderos para caminar o correr y bicisendas, transformando completamente la fisonomía del sur porteño.

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