Un tenso episodio se vivió este jueves en los tribunales de Comodoro Py durante el juicio por la causa Cuadernos, cuando el abogado José Manuel Ubeira insultó al fiscal Carlos Stornelli creyendo que tenía el micrófono cerrado.
El presidente del Tribunal Oral Federal 7, Enrique Méndez Signori, tuvo que intervenir al inicio de la audiencia para advertir que al finalizar la jornada anterior había quedado un micrófono abierto y se escuchó claramente un insulto proferido por el letrado.
"Imagino que pensó que el micrófono estaba silenciado, pero lo cierto es que la frase se pudo escuchar. Desconozco la motivación del insulto y el destinatario", señaló el juez dirigiéndose a Ubeira, quien además de defender al imputado Oscar Thomas es abogado de Cristina Kirchner en otra causa.
Lejos de negar el episodio, Ubeira sorprendió con su respuesta: "Salió el nombre de Stornelli y dije: 'Sí, ese hijo de puta'. Eso fue lo que pasó". El fiscal mencionado fue quien instruyó la investigación de los cuadernos del remisero Oscar Centeno.
El juez Méndez Signori exhortó al abogado a "abstenerse de hacer manifestaciones que puedan resultar injuriantes o descalificatorias" y advirtió que estas expresiones "conspiran contra el correcto y normal desarrollo de las audiencias".
El incidente ocurrió momentos antes de que declarara como testigo el ex policía Jorge Bacigalupo, quien guardó en su casa los ocho cuadernos que posteriormente desencadenaron una de las causas de corrupción más importantes del kirchnerismo.
En su testimonio, Bacigalupo ratificó que Centeno le entregó una caja cerrada para guardar porque temía que trascendiera el contenido. Un año y medio después, se la entregó al periodista de La Nación Diego Cabot, quien destapó el escándalo.
El testigo reveló detalles sobre los traslados que hacía Centeno: "Una de las tantas veces que lo llevaba a Baratta a la Quinta Presidencial de Olivos, en el asiento de atrás tenía unos bolsos, abrió uno y vio que estaban llenos de billetes de 500 euros".
Bacigalupo también mencionó los problemas que tenía Centeno con su ex pareja Hilda Horovitz, quien según el testimonio llegó a pedir "dádivas" tanto a Baratta como a Centeno "para no abrir la boca". La mujer fue posteriormente denunciada por extorsión.
El episodio del insulto refleja la tensión que rodea este juicio, donde se ventilan las anotaciones del remisero que trabajaba para el entonces ministro de Planificación Julio De Vido y que registraba supuestos pagos de coimas de empresarios a funcionarios kirchneristas.

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