A quince años del asesinato de Candela Sol Rodríguez en Hurlingham, su madre Carola Labrador volvió a alzar la voz para denunciar que "nada cambió" en el sistema de justicia argentino. Su testimonio, brindado a Infobae a la Tarde, surge en el marco del caso Agostina Vega, hallada muerta en Córdoba bajo investigación por femicidio.
El crimen de Candela, ocurrido el 22 de agosto de 2011 cuando tenía apenas 12 años, conmocionó al conurbano bonaerense y se convirtió en un símbolo de la violencia de género. Desde entonces, Labrador se transformó en una referente entre familiares de víctimas, construyendo una red de apoyo que trasciende las fronteras del Gran Buenos Aires.
"Mal, la verdad que muy mal, porque no cambió nada del 2011 hasta ahora, absolutamente", sostuvo Carola al ser consultada sobre el impacto del caso Agostina. Su diagnóstico es contundente: "Todos los días hay un femicidio nuevo, a toda hora, en todos los lugares, en toda la Argentina".
La madre de Candela apuntó directamente contra el sistema judicial: "La justicia no hace nada. Los femicidas están un par de años presos, con todos los beneficios, con celulares, se casan de nuevo". Según su denuncia, mientras las familias luchan por acceder a representación legal, "el femicida apenas entra tiene un abogado del Estado".
La diferencia de trato se refleja en los derechos: "Tienen celulares, se casan, estudian, van a la facultad, todo. Mi hija no pudo festejar su cumpleaños de quince", comparó con dolor. Esta desigualdad se repite en el caso de Agostina Vega, quien tampoco pudo celebrar sus quince años.
Labrador también criticó el debate sobre la eliminación de la figura del femicidio: "Es una aberración. Cada 31 horas muere una mujer. ¿Cómo van a quitar la figura del femicidio si las que morimos somos las mujeres?". Su posición refleja la preocupación de organizaciones feministas del AMBA ante posibles retrocesos normativos.
Desde su experiencia en el conurbano, describió las fallas institucionales: "Para que tomen la denuncia, una mujer tiene que ir con un ojo de la mano o apuñalada". También recordó cómo el caso de su hija fue utilizado políticamente durante la gestión de Daniel Scioli en la Provincia de Buenos Aires.
La red de contención que construyen los familiares trasciende las divisiones geográficas. "Nos abrazamos, nos acompañamos a los juicios. El que más vivió, más ayuda al otro", explicó Carola, anticipando su encuentro con la madre de Agostina Vega: "No voy a necesitar decirle nada. Nosotras lo único que necesitamos es otra mamá que perdió su hija y un abrazo".
El testimonio de Labrador se enmarca en un contexto donde la violencia de género mantiene cifras alarmantes en todo el país, con particular impacto en el conurbano bonaerense, donde los recursos para prevención y asistencia siguen siendo insuficientes según organizaciones locales.

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