Una nueva crisis sanitaria expone las tensiones entre Nación y la provincia de Buenos Aires. El Ministerio de Salud que conduce Mario Lugones denunció que 814 niños bonaerenses esperan la entrega de prótesis para poder ser operados en el Hospital de Niños Garrahan, con demoras acumuladas desde 2022.
La denuncia, difundida horas antes de la Marcha Federal de la Salud, apunta directamente contra la gestión del gobernador Axel Kicillof y su manejo del Banco de Prótesis provincial. Desde la cartera nacional califican la situación como "crítica" y aseguran que los pedidos pendientes "crecen año tras año".
El dato más alarmante surge del análisis temporal: 103 casos aguardan desde 2022, mientras que 180 esperan desde 2023. A estos se suman 179 pacientes desde 2024, 206 desde el año pasado y 146 casos de este año. Todos los pacientes en lista de espera carecen de obra social o cobertura privada.
La distribución por especialidades revela que el 45% de los casos corresponde a ortopedia y traumatología, seguido por un 29% vinculado a patologías espinales. En menor proporción aparecen cirugía plástica (10%), cirugía general gastroenterológica (6%) y otras especialidades como neurocirugía, oftalmología y urología.
Desde Nación destacan que el 70% de los pacientes del Garrahan provienen de territorio bonaerense, lo que convierte al hospital porteño en una referencia clave para familias del conurbano y el interior provincial. El centro de salud funciona con gestión compartida entre Nación (80%) y Ciudad de Buenos Aires (20%).
La situación genera casos extremos: hay pacientes que "alcanzaron la adultez" sin poder ser intervenidos dentro del hospital pediátrico, mientras que en urgencias los chicos debieron ser "operados con insumos pagados por la institución". El proceso burocrático obliga a las familias a atravesar "extensos procesos administrativos" que, según la denuncia, la mayoría de las veces terminan sin respuesta.
El conflicto evidencia las dificultades del sistema de salud público en el AMBA, donde miles de familias del conurbano dependen de la atención en hospitales porteños de alta complejidad. La falta de respuesta del Ministerio de Salud bonaerense al cierre de esta nota profundiza las dudas sobre la gestión de recursos destinados a la salud infantil.
Con información de: Clarín

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